El Observador
25 voces Cambio Climáticodomingo, 14 de diciembre de 2025

Del compromiso a la acción: tres claves para un liderazgo empresarial que genere impacto real

Por Ana María Arce

Tiempo de lectura: 6 minutos

Por Ana María Arce

“Lo único constante es el cambio”. Con esta frase, atribuida al filósofo griego Heráclito, recordamos que la capacidad de adaptación es clave para la supervivencia y el bienestar. Esa idea encaja perfectamente con la sostenibilidad: necesitamos transformarnos como individuos y como organizaciones si queremos dejar el mundo mejor de como lo encontramos. Sin embargo, estamos fallando. El impacto real está llegando demasiado lento porque, muchas veces, cambiamos solo cuando es conveniente y cómodo.

Cuando hablamos de cambio climático, esta contradicción se hace evidente. Reconocemos la urgencia y, al mismo tiempo, actuamos con lentitud. Desde el mundo empresarial, se suele ver este reto como algo lejano, de largo plazo. Llevamos más de diez o quince años mencionándolo en los reportes de gobernanza ambiental, social y corporativa (ASG), pero, año tras año, las acciones que realmente importan se pierden entre palabrería y eventos de celebración.

Las Naciones Unidas advierten que, si no actuamos, los efectos del cambio climático podrían elevar la temperatura media mundial por encima de los 3 °C y dañar todos los ecosistemas. Para limitar ese aumento a menos de 2 °C, o incluso 1,5 °C, debemos transformar los sistemas energético, industrial, transporte, alimentario, agrícola y forestal.

Aunque estas advertencias son ampliamente conocidas, seguimos actuando como si nos sobrara tiempo. Nuestra capacidad de impactar, tanto a nivel personal como corporativo, debe avanzar más rápido que el ritmo del consumo desmedido. Para romper esa inercia, necesitamos más que buenas intenciones: el mundo demanda disruptores e innovadores que cambien la forma de producir, vivir y consumir. Hablar de sostenibilidad nos invita a soñar, pero lo que realmente falta es acción.

No todo es desalentador. Existen señales de avance. Según un estudio realizado por el Pacto Mundial de Naciones Unidas y Accenture en 2023, casi todos los directores ejecutivos o CEO encuestados (98%) consideran que la sostenibilidad es fundamental en su rol como líderes, un sentimiento que ha crecido en 15% en los últimos diez años. Puede que algunos se estén incorporando tarde, pero la ola avanza.

Este interés creciente se refleja en la expansión de los equipos de sostenibilidad dentro de las organizaciones, con personas cada vez más capacitadas y conscientes en temas fundamentales. Sin embargo, a menudo se les encasilla en tareas administrativas y se desaprovecha su potencial como aceleradores del cambio.

Por eso, si tuviera que establecer tres acciones fundamentales para fomentar un impacto real desde las empresas, diría que el primer paso es reinventar el rol de los equipos de sostenibilidad. No dediquemos un año entero solo a informes y recolección de datos. Invirtamos tiempo en recorrer las áreas clave de la organización, hablar con ingeniería, manufactura o mantenimiento. Generemos estructuras de colaboración internas, volvámonos curiosos y expertos en materiales, cadenas de valor, eficiencia energética, logística, por mencionar algunos. Aprendamos de lo que pasa en cada proceso, retemos a las otras áreas a hacer más, eduquemos y acompañemos. La sostenibilidad es responsabilidad de todos, pero nuestro trabajo es desafiar con un sentido de urgencia.

Reinventar los equipos implica también replantear nuestras motivaciones como organizaciones. Como segundo eje de transformación, debemos superar la mentalidad del número uno y el individualismo. En mercados competitivos, cualquier logro puede convertirse en titular, pero ese protagonismo nos limita. Aunque es positivo allanar el camino para que las cosas buenas se repliquen, nos quedamos estancados en micro progresos y en el egocentrismo, perdiendo la oportunidad de ampliar el rango de impacto si compartimos el podio. Es maravilloso instalar paneles solares en el techo de nuestra empresa; pero, ¿y si apostamos por modelos comunitarios de energía renovable donde se beneficie más gente, incluso otros competidores? Dejemos de desgastarnos por llegar primero con acciones de poco impacto. El contexto actual exige valentía para colaborar de verdad, aunque no salgamos en la foto.

El tercer eje es repensar el valor estratégico de la sostenibilidad y la acción climática. Solemos priorizar acciones que generen réditos monetarios y, de ser posible, inmediatos. Sin embargo, en temas de clima, biodiversidad, regeneración y desarrollo social, no siempre vamos a poder monetizar, y es evidente que la inacción nos saldrá mucho más cara en el corto y mediano plazo. Cada vez más líderes empresariales parecen tenerlo claro. Un informe de EcoVadis, publicado en julio de 2025, reveló que el 87% de las empresas estadounidenses mantuvo o aumentó su inversión en sostenibilidad este año, incluso en un entorno político adverso. Es decir, las organizaciones siguen apostando por la sostenibilidad, aunque en silencio, porque entienden que es clave para la resiliencia y la competitividad.

En resumen: no posterguemos las acciones que nos permitan avanzar en sostenibilidad, ya sea en materia climática, social o económica. Lleguemos a las mesas de decisión con datos y propuestas, apoyemos iniciativas con análisis de costos que incluyan los riesgos de no hacer más, busquemos financiamiento y capital para respaldar acciones transformadoras, y protejamos esas inversiones sin importar quién dicte las políticas o acuerdos a nivel nacional o internacional.

Seamos emprendedores dentro de nuestras propias empresas, seamos disruptores, aceleremos el cambio y busquemos aliados. No esperemos más. Podrá parecer una lucha pesada al inicio, pero ir despacio, poner en pausa o esperar que otros intenten primero, ya no es una opción. Debemos pasar del discurso a la acción, de las buenas intenciones a los resultados tangibles. La pregunta es si tendremos el coraje de liderar el cambio antes de que el cambio nos imponga sus reglas.

 


Este artículo forma parte del especial 25 voces del cambio climático de El Observador/ Dirigido por Berlioth Herrera/ Coordinado y editado por Michelle Soto

Sobre la autora: Ana María Arce es experta en sostenibilidad, cumplimiento y regulaciones ESG a nivel internacional con 20 años de experiencia en el sector privado. 



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