El Observador
24 voces Cambio Climáticodomingo, 2 de febrero de 2025

Lo que puede enseñarle Reserva Monteverde al mundo

Mauro Trigueros y Mariano Barrantes

Tiempo de lectura: 6 minutos

Mauro Trigueros y Mariano Barrantes

En octubre se realizó la décimo sexta edición de la Conferencia de las Partes (COP16) del Convenio sobre Diversidad Biológica, en Cali (Colombia), en la cual ocurrió una amplia discusión respecto al avance y cumplimiento de las metas del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, acordadas hace dos años.

Pensadas para alcanzarse en un periodo de ocho años (2022-2030), estamos a un cuarto de camino del plazo para alcanzar estas metas y los principales retos siguen siendo los mismos: el cambio de uso de la tierra, la sobre explotación de los recursos marinos, el cambio climático, la contaminación y la invasión de especies invasoras.

La clave yace en la gestión de la conservación. El mismo eslogan de la COP16 nos orienta en ese sentido: Paz con la Naturaleza. La paz, para ser verdadera, debe de ser sostenible en el tiempo. La correcta gestión de las áreas naturales protegidas, principalmente con miras a aumentarlas, es el instrumento con que cuentan los Estados, la sociedad civil y las comunidades para alcanzar esta ansiada paz con la naturaleza.

¿Qué es una correcta gestión de áreas naturales protegidas? En el Centro Científico Tropical (CCT), la experiencia de 62 años administrando reservas biológicas privadas, nos ha enseñado que esta gestión debe incluir tres elementos. El primero es ser sostenible en el tiempo, por lo que requiere de mecanismos financieros exitosos. 

La gestión de la conservación también debe ser consciente sobre el contexto global de cambio climático, por lo que sus estrategias deben de ser resilientes y capaces de adaptarse a efectos no pronosticados. 

Finalmente, la gestión de las áreas naturales protegidas debe generar beneficios a las comunidades locales especialmente aquellas en vulnerabilidad social, económica y ambiental, esto en concordancia con los compromisos que tienen los Estados para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Este es el caso de la Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde, la cual cuenta con 4.125 hectáreas y es una de las áreas protegidas de mayor reconocimiento internacional y visitación producto de su incalculable biodiversidad, pero también por su modelo de gestión exitoso y sostenible.

La Reserva Monteverde, a través del Sistema de Reservas Privadas (SiReP) del CCT, desarrolla sus acciones de conservación integrando protección, investigación (generación de conocimiento técnico-científico para la toma de decisiones en el manejo de los recursos protegidos), educación ambiental (con la intención de sensibilizar las comunidades en temas ambientales) y ecoturismo. Este mismo modelo se aplica en las otras reservas privadas del SiReP con éxito.

El SiReP también incorpora a los corredores biológicos en los que se encuentran las reservas; por ejemplo, la Reserva Monteverde está dentro del Corredor Biológico Pájaro Campana. Este modelo, a través de alianzas locales y proyectos socioambientales, promueve la agroforestería y el turismo sostenible en los corredores biológicos. La visión es promover un desarrollo sostenible entre la biodiversidad y las poblaciones aledañas. 

Recientemente, este modelo de gestión –que reúne conservación con ecoturismo– ha sido validado por la la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) al confirmar oficialmente la candidatura de la Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde para ser adherida a la Lista Verde de Áreas Protegidas. 

Si se llegara a concretar, Reserva Monteverde sería la primera área protegida privada a nivel mundial en ser ingresada a dicha lista. Esto ha sido un incentivo para perfeccionar el modelo de gestión y sus indicadores sobre gobernanza, planificación, gestión eficaz y resultados exitosos de conservación.

Esta es precisamente la experiencia que compartimos al mundo en la COP16, escenario que ha sido propicio para discutir seriamente la réplica de modelos eficientes de gestión de otras áreas silvestres protegidas desde la perspectiva del ecoturismo y el involucramiento de las comunidades.

La tercera meta del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal prevé la protección de al menos un 30% de las zonas terrestres y aguas continentales y un 30% de las zonas marinas y costeras al 2030. Aunque pudiera ser un objetivo ambicioso, lo cierto es que es un paso intermedio necesario si se pretende cumplir con restablecer la integridad de todos los ecosistemas y detener la pérdida de biodiversidad así como la mitigación y adaptación al cambio climático, esto en beneficio de las personas.

Pero, ese 30×30 será imposible de alcanzar si las comunidades no se involucran y experimentan de primera mano los beneficios que trae consigo la conservación de la naturaleza. Reserva Monteverde puede hablar desde la experiencia y esperamos inspirar a otras personas, comunidades y países.

 


Este artículo forma parte del especial 24 voces del cambio climático de El Observador/ Dirigido por Berlioth Herrera/ Coordinado y editado por Michelle Soto

Sobre los autores: Mauro Trigueros es comunicador y Mariano Barrantes, gerente de Desarrollo, ambos del Centro Científico Tropical (CCT). El Centro Científico Tropical (CCT) es una organización sin fines de lucro, pionera en Costa Rica, fundada en 1962 por científicos como Leslie Holdridge, Robert Hunter y Joseph Tosi, junto con empresarios locales. Su misión principal es la conservación del medio ambiente y el desarrollo sostenible en la región tropical mediante la generación, divulgación y aplicación de conocimiento científico.





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