La clave de la mitigación del cambio climático yace bajo nuestros pies
por Andreína Malavassi

Andreina Malavasi Pastrana
Para enfrentar el cambio climático es fundamental evitar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) pero cuando eso no es posible, el siguiente paso es mitigarlas mediante la captura de CO2.
Costa Rica ha sido pionero en esta captura a través de la protección de bosques y, desde hace un tiempo, también lidera esfuerzos por explorar el gran potencial de los suelos como sumideros de carbono y reguladores del clima.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los suelos almacenan más carbono que la atmósfera y la vegetación terrestre combinadas. El secuestro de carbono ocurre cuando las plantas absorben CO₂ a través de la fotosíntesis y lo transfieren al suelo mediante sus raíces, donde una parte es almacenada en forma de carbono orgánico del suelo (COS), pudiendo permanecer allí durante siglos.
La cantidad de carbono que los suelos almacenan depende en gran medida de su manejo. Prácticas agrícolas y forestales inadecuadas, como la deforestación o el uso excesivo de agroquímicos, pueden degradar los suelos y liberar el carbono almacenado, contribuyendo al cambio climático. Además de su función climática, el COS contribuye a la fertilidad del suelo, la retención de agua y la biodiversidad, convirtiéndose en un recurso multifacético con beneficios en diversas áreas.
A través de estrategias sostenibles, es posible revertir procesos de degradación de los suelos y aumentar la cantidad de carbono que pueden capturar. La restauración de ecosistemas degradados, el uso de abonos orgánicos, la rotación de cultivos, el uso de compost y la reducción de la labranza son algunas prácticas que pueden mejorar la capacidad de secuestro de carbono en los suelos, generando beneficios tanto para el clima como para la producción agrícola (FAO, 2017).
En esta línea, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por medio del Proyecto REDD+ Pagos Basados en Resultados y en colaboración con el Gobierno de Costa Rica, realiza actualmente un estudio para cuantificar el COS en los suelos forestales del país.
Esta cuantificación es esencial para evaluar su papel en la mitigación del cambio climático y para diseñar estrategias efectivas de conservación. Medir las reservas de carbono en diversos ecosistemas forestales proporcionará también una línea base crítica para reportar mayor unidad de carbono por superficie en el nivel de referencia forestal, así como para plantear estrategias de financiamiento climático del país.
La investigación en curso consta de una primera fase para inventariar los proyectos y estudios del país y puntos de muestreo utilizados, seguida de una selección de los estratos a muestrear y la selección de las parcelas a muestrear. El estudio desarrollará una metodología robusta para monitorear los cambios en el carbono almacenado en el suelo a lo largo del tiempo.
Costa Rica ha sido pionera en la investigación sobre el COS y su papel crucial en la mitigación del cambio climático. A través de la colaboración con la Alianza Mundial del Suelo de la FAO, el país ha desarrollado estudios que exploran en detalle el potencial de secuestro de carbono en el sector agrícola y ganadero.
La iniciativa RECSOIL (Recarbonización de los suelos globales), impulsada por FAO y su Global Soil Partnership (GSP) desde el 2019, trabaja con el objetivo de recarbonizar los suelos y Costa Rica lidera la iniciativa como país pionero en su implementación. RECSOIL se implementa con un pilotaje en fincas ganaderas y cafetaleras, involucrando actores públicos, privados y cooperación internacional. Su enfoque es restaurar suelos degradados mediante prácticas sostenibles que aumentan su fertilidad y su capacidad de capturar carbono.
RECSOIL coincide con los objetivos de la iniciativa internacional REDD+ (reducción de emisiones por deforestación y degradación de los bosques) al priorizar la rehabilitación de tierras que han perdido su capacidad de secuestrar carbono debido a la degradación. Mientras REDD+ protege los bosques, RECSOIL impulsa recuperar suelos afectados por el uso intensivo o las malas prácticas agrícolas, creando un círculo virtuoso donde la restauración de ecosistemas y la conservación de los bosques contribuyen conjuntamente a la mitigación del cambio climático.
Con estos antecedentes y la actividad en curso, el futuro del COS en Costa Rica es prometedor, pero también está lleno de desafíos.
Entre los beneficios de una gestión adecuada del COS se encuentran la mejora de la fertilidad del suelo, la reducción de la erosión y la mayor resiliencia de los ecosistemas frente a los eventos climáticos extremos. Además, el COS puede ser una fuente de ingresos para las comunidades locales a través de mecanismos como los créditos de carbono, que recompensan a los agricultores y propietarios de tierras por mantener prácticas sostenibles que aumentan el secuestro de carbono.
Entre los retos, el principal es contar con financiamiento para implementar prácticas sostenibles a gran escala, así como fortalecer las capacidades técnicas y de monitoreo en el país, para que las reservas de COS se gestionen de manera eficaz y se cumplan los objetivos de mitigación.
A largo plazo, el COS tiene el potencial de ser un pilar central en las estrategias de adaptación y mitigación climática de Costa Rica. Su éxito dependerá de la capacidad del país para integrar las políticas de manejo del suelo en un marco más amplio de desarrollo sostenible, que incluya tanto a los sectores productivos como a las comunidades locales (FAO, 2017).
Este artículo forma parte del especial 24 voces del cambio climático de El Observador/ Dirigido por Berlioth Herrera/ Coordinado y editado por Michelle Soto
Sobre la autora: Andreina Malavasi Pastrana es ingeniera forestal del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El PNUD es la principal agencia de la ONU dedicada al desarrollo internacional. Creado en 1965, trabaja en aproximadamente en 170 países y territorios con el objetivo de erradicar la pobreza, reducir las desigualdades y fomentar el desarrollo sostenible.






