El Observador
Editorialdomingo, 10 de noviembre de 2024

EDITORIAL| ¿Qué significa el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca?

Controlará ambas Cámaras del Congreso y una Corte Suprema con una mayoría conservadora de 6-3

Tiempo de lectura: 6 minutos

Donald Trump regresa a la Casa Blanca con mayor músculo político, parece controlará ambas Cámaras del Congreso y una Corte Suprema con una mayoría conservadora de 6-3, fruto de su primera gestión, que en la resolución Trump vs los Estados Unidos, amplió el concepto de inmunidad presidencial. En este mandato de haber vacantes aumentará el dominio conservador.

En varias ocasiones se le preguntó a Trump si ejercería su poder de manera autoritaria o en venganza contra sus adversarios políticos, a esto siempre respondió, “sólo el primer día.” ¿Qué significará lo anterior? Habrá que esperar a enero del 2025 cuando acceda a la Casa Blanca.

La incertidumbre nos acompañará durante varios meses en espera de ver a qué nivel cumplirá sus promesas de deportación de inmigrantes ilegales, si incluirá a los que tienen algún estatus temporal como el DACA, el TSP u otros, los cuales han permitido la permanencia de centroamericanos en suelo norteamericano. Para algunos de ellos que no tienen raíces, ni conocimiento del idioma español, la deportación no sólo significaría una tragedia humana, sino un peso para las economías que no cuentan con capacidad de absorberles y a eso se sumará la pérdida de remesas, ingresos muy importantes para economías como Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala, que representaron en el 2023 un cuarto del PIB.

En una región que ya sufre las consecuencias del crimen organizado y el narcotráfico, estos migrantes sino encuentran oportunidades serán caldo de cultivo para estos grupos. Recordemos que las maras fue un fenómeno importado de las pandillas de Los Ángeles regresados a sus países de origen.

A nivel económico surgen incógnitas sobre los prometidos aranceles a las importaciones y los alcances del America First, con un amplio bolsillo, beneficios fiscales e incluso fondos de leyes como la Chips and Science Act que echaría por la borda la ventana de oportunidad del nearshoring, que tanto necesita nuestro país y nuestros empresarios.

No obstante, la consecuencia y amenaza más grave a la fecha es un recrudecimiento a otro nivel de la “guerra comercial con China” que todos sabemos tiene múltiples aristas, tales como la conquista espacial, el liderazgo en tecnología, la lucha por asegurarse materias primas y tierras raras, así como una invitación a incrementar aún más la inversión militar en China.

En Europa, el regreso de la guerra en Ucrania ha fortalecido los lazos trasatlánticos, ha incrementado los miembros de la OTAN, más el apoyo militar y sanciones comerciales a Rusia le ha detenido cualquier interés expansionista. La pregunta más delicada es ¿qué pasará ahora con Ucrania y las relaciones con la OTAN, ante la promesa de concluir la guerra en 24 horas, la amistad de Trump con Putin y las malas relaciones en su primera presidencia con la OTAN?

La paciencia y prudencia deben estar presentes en estos meses, y mantengamos la esperanza de que este segundo mandato permita que nos siga creciendo la inversión norteamericana y que nuestras exportaciones a esa nación sigan sin obstáculos ni nuevas cargas impositivas.

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