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Desde la columnadomingo, 15 de marzo de 2026

La advertencia del FMI: la inseguridad ya amenaza la economía de Costa Rica

El aumento del crimen aparece por primera vez como riesgo económico en un diagnóstico del Fondo

Editorial El Observador

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En el diagnóstico económico más reciente sobre Costa Rica, el Fondo Monetario Internacional (FMI) introduce una advertencia que hace pocos años habría parecido impensable para el país: el aumento de la criminalidad podría afectar el turismo, la inversión y el consumo.

Que el FMI incluya la inseguridad como un riesgo macroeconómico para Costa Rica es un dato profundamente revelador. Durante décadas, la estabilidad institucional y la relativa seguridad del país fueron parte de su principal ventaja competitiva en América Latina. Hoy, por primera vez, esa fortaleza aparece mencionada como una vulnerabilidad.

El señalamiento llega además en un momento político crucial. El 1 de mayo cambiará la composición de la Asamblea Legislativa y el 8 de mayo Rodrigo Chaves entregará el poder a Laura Fernández. El nuevo gobierno iniciará su gestión con un Congreso donde el oficialismo tendrá una mayoría significativa, lo que abre una ventana poco frecuente para impulsar reformas.

En ese contexto, el mensaje del FMI no debe leerse como una crítica aislada, sino como una advertencia estratégica sobre los riesgos que enfrenta el modelo económico costarricense.

Un país que crece, pero con amenazas nuevas

El informe reconoce que la economía costarricense mantiene un desempeño sólido. El crecimiento alcanzó 4,6% en 2025 y se proyecta en 3,8% para 2026, impulsado principalmente por exportaciones y zonas francas.

Pero ese crecimiento convive con un entorno internacional incierto y con tensiones internas que comienzan a tener implicaciones económicas.

La criminalidad es una de ellas.

El FMI advierte que el aumento de la violencia podría afectar tres pilares del dinamismo económico del país: el turismo, la inversión extranjera y el consumo interno.

En otras palabras, el problema de seguridad dejó de ser únicamente un desafío policial o social. Se ha convertido en un tema de competitividad económica.

Para un país cuya reputación internacional ha sido históricamente la de una democracia estable y segura, este cambio de percepción puede tener consecuencias profundas.

Seguridad y crecimiento

El propio FMI sugiere algunas líneas de acción para enfrentar el problema desde una perspectiva estructural.

Entre ellas destacan el fortalecimiento del cumplimiento de la ley, la mejora de la cooperación interinstitucional y la expansión de programas destinados a evitar que los jóvenes ingresen en actividades delictivas.

El énfasis no es casual.

La violencia criminal, especialmente vinculada al narcotráfico internacional, ha alterado de manera acelerada el panorama de seguridad en Costa Rica durante los últimos años. El país registra hoy niveles de homicidios que hace una década eran impensables.

Ese fenómeno no solo afecta la convivencia social. También empieza a erosionar la imagen internacional del país, uno de los activos más importantes para atraer inversión y turismo.

Las otras reformas que el país no puede ignorar

El informe del FMI también recuerda otros desafíos estructurales que Costa Rica deberá enfrentar en los próximos años.

La deuda pública supera el 60% del PIB, lo que limita el margen fiscal.

El organismo plantea la necesidad de reformas tributarias que aumenten la progresividad del sistema y reduzcan exoneraciones para fortalecer los ingresos del Estado.

Al mismo tiempo, advierte sobre la urgencia de reformas en la Caja Costarricense de Seguro Social para asegurar la sostenibilidad financiera de los sistemas de pensiones y salud ante el envejecimiento de la población.

Son discusiones complejas que el país ha postergado durante años.

Pero el señalamiento sobre seguridad introduce una variable distinta: la urgencia.

Una ventana política que no durará para siempre

Costa Rica entra ahora en un nuevo ciclo institucional con un Ejecutivo recién electo y una Asamblea Legislativa potencialmente más alineada con el gobierno.

Esa combinación podría facilitar reformas que durante años resultaron políticamente imposibles.

Pero las ventanas de oportunidad en política suelen ser breves.

La advertencia del FMI es clara: el país mantiene bases económicas sólidas, pero enfrenta riesgos que podrían comprometer su crecimiento futuro.

Entre ellos, uno destaca por su carácter simbólico y estratégico.

Que la inseguridad aparezca hoy en un informe del Fondo Monetario Internacional sobre Costa Rica debería ser motivo suficiente para encender todas las alarmas.

Porque cuando la seguridad deja de ser solo un problema social y se convierte en un riesgo económico, lo que está en juego ya no es únicamente el orden público.

Es el modelo de desarrollo del país.

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