El Observador
24 voces Cambio Climáticodomingo, 1 de diciembre de 2024

Café libre de deforestación, un aliado contra el cambio climático con oportunidades agroeconómicas

Guillermo Alvarado Córdoba, ingeniero forestal del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

Tiempo de lectura: 6 minutos
Guillermo Alvarado

Guillermo Alvarado Córdoba

El piloto del Café Libre de Deforestación (CLDD) en Costa Rica marcó un hito en el sector cafetalero del país al abordar la sostenibilidad desde la perspectiva de reducción de la deforestación. 

Esta iniciativa responde a la normativa de la Unión Europea (UE) 2023/1115 que busca restringir la importación de productos relacionados con la deforestación y se enmarca en un contexto global donde el comercio sostenible se vuelve cada vez más relevante.

Impulsado por el Proyecto REDD+ Pagos Basados en Resultados (REDD+ PBR) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), junto con el Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE) y la cooperativa CoopeTarrazú, su objetivo era diferenciar el café costarricense en los mercados internacionales más exigentes, particularmente Europa, el segundo mayor importador del café costarricense.

Dadas las políticas agrícolas responsables y el enfoque hacia la sostenibilidad que ha caracterizado a Costa Rica, la normativa europea representó una oportunidad clave para que el país se confirmara como un productor de café de alta calidad y comprometido con la conservación ambiental. 

La implementación de un modelo de café libre de deforestación permite a los productores posicionarse favorablemente en un mercado cada vez más competitivo y sensible a los impactos ambientales de la producción agrícola. La diferenciación por sostenibilidad da a las personas productoras una ventaja en mercados, como el europeo, que valoran, cada vez más, los productos con sellos éticos y sostenibles.

Desde una óptica agroeconómica, los pequeños productores, que representan aproximadamente un 85% del sector cafetalero en Costa Rica, podrían enfrentar dificultades para cumplir con los estándares técnicos y financieros que exigen estas nuevas normativas. Sin embargo, uno de los factores que ha permitido a Costa Rica adaptarse a estas exigencias del mercado es su sólida institucionalidad, liderada por el ICAFE. 

Este instituto ha sido fundamental para coordinar a los diferentes actores del sector, desde los pequeños productores hasta las cooperativas y las empresas exportadoras. Además, la experiencia previa del país en cumplir con normativas de certificación, como Rainforest Alliance y Fair Trade, ha facilitado la rápida adopción de los nuevos requisitos impuestos por la normativa europea.

Otro aspecto clave ha sido el uso de tecnologías avanzadas para la trazabilidad del café, como la herramienta CR CAFÉ del ICAFE y el Sistema de Monitoreo de Cambio de Uso y Cobertura de la Tierra en Paisajes Productivos (MOCUPP), bajo el cual se pudo determinar con una precisión de más de un 95% de confiabilidad que para el periodo comprendido entre los años 2020 y 2023 (periodo de análisis para el piloto) no hubo deforestación asociada a las propiedades del estudio.

Con el piloto, se logró desarrollar un trabajo junto a 69 personas productoras y 117 fincas en la región de Los Santos, una de las principales zonas cafetaleras del país. La primera exportación, realizada el 14 de marzo del 2024, incluyó 275 quintales de café (18.975 Kg), enviados a Trieste Italia. No obstante, se logró una producción bajo esta determinación de aproximadamente 6.160 quintales de café. 

Para noviembre del 2024 ya se han declarado un total de 22.467 quintales de café libre de deforestación que representan más de 65.000 hectáreas productivas de café.

La declaración de libre de deforestación permite a Costa Rica diferenciar su café en mercados de alto valor, donde la demanda de productos sostenibles está en auge. Esto abre la puerta para que los productores costarricenses obtengan prioridad y mejores precios por su café. 

A medida que las iniciativas asociadas a productos libres de deforestación continúan su expansión, Costa Rica enfrenta varios desafíos clave para consolidarse como líder en la producción sostenible. En primer lugar, será necesario asegurar que los pequeños productores tengan acceso a financiamiento y asistencia técnica para cumplir con los requisitos tecnológicos y normativos que se exigen. Esto incluye el uso de tecnologías de geolocalización y sistemas de trazabilidad. 

Además, el país deberá abordar las desigualdades en las cadenas productivas, asegurando que los beneficios de la transición hacia la sostenibilidad se distribuyan de manera equitativa. El apoyo institucional será crucial para garantizar que todos los productores, independientemente de su tamaño, puedan adaptarse a este nuevo paradigma de producción libre de deforestación.

Si bien el café ha sido el principal producto en beneficiarse del enfoque de sostenibilidad, otros sectores –como el cacao y la madera– tienen un gran potencial para seguir la misma ruta. 

En el caso del cacao, la creciente demanda de chocolate en los mercados internacionales representa una oportunidad para que los productores costarricenses se posicionen en un nicho de alto valor. Sin embargo, al igual que con el café, será necesario invertir en infraestructura, capacitación y trazabilidad, para cumplir con los requisitos de sostenibilidad que demandan los consumidores. Adicionalmente, el sector maderero enfrenta desafíos relacionados con el control de la deforestación ilegal y la implementación de estándares de sostenibilidad. 

A pesar de los retos, existe potencial significativo para que Costa Rica aplique un enfoque similar al del CLDD en dichos sectores, siempre que se aborden las barreras tecnológicas y financieras que dificultan la adopción de prácticas sostenibles.

La iniciativa no solo responde a las nuevas normativas europeas, también representa una oportunidad para fortalecer la competitividad del café costarricense en los mercados internacionales y para contribuir desde el agro a la lucha contra la deforestación y el cambio climático. 

Costa Rica, con su fuerte legado agrícola y su compromiso con la sostenibilidad, se posiciona como un líder a esta transformación de los mercados y deberá abordar con inteligencia y equidad los desafíos agroeconómicos que esto represente.

 

 


Este artículo forma parte del especial 24 voces del cambio climático de El Observador/ Dirigido por Berlioth Herrera/ Coordinado y editado por Michelle Soto

Sobre el autor/ Guillermo Alvarado Córdoba, es ingeniero forestal del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Especialista en MRV, Proyecto REDD+ Pagos Basados en Resultados.

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