El Observador
Cambio Climáticosábado, 7 de febrero de 2026

Oleaje elevado vuelve a poner en alerta al Caribe y acelera la erosión de playas

La advertencia se emite ante los efectos del empuje frío 13 en la semana y el actual

Mario Fernández Calderón

Mario Fernández Calderón

mario.fernandez@observador.cr
Tiempo de lectura: 6 minutos
(Foto cortesía/Informate Caribe)

Expertos de la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad Nacional (UNA) emitieron una alerta ante el alto oleaje que generará el empuje frío #14, que afecta desde este viernes 6 hasta el domingo 8 de febrero. 

Los expertos advierten que uno de los principales riesgos asociados a este fenómeno es la erosión en las playas del país, especialmente en aquellas ubicadas en el Caribe.

El reciente empuje frío 13 ya afectó al territorio nacional y dejó señales visibles en las costas del Caribe costarricense, como erosión acelerada, pérdida de arena y un oleaje que se mantuvo elevado durante varios días consecutivos. Ahora, los especialistas señalan que este escenario podría repetirse.

“Estos oleajes llegan en un contexto de cambio climático y, por consiguiente, de un aumento del nivel del mar. Esto permite que el oleaje se monte sobre un nivel de agua más alto, alcance zonas más elevadas de la costa y provoque mayores daños”, explicó Gustavo Barrantes, presidente de la Red Latinoamericana de Erosión Costera e investigador del Programa de Geomorfología Ambiental de la UNA.

De acuerdo con los expertos, el empuje frío que se presenta intensifica los vientos alisios sobre los pasos montañosos de la cordillera de Guanacaste, con ráfagas que podrían alcanzar hasta los 80 km/h. 

Estas condiciones favorecerán la generación de oleaje alto, lo que representará un riesgo tanto para los turistas como para la navegación, especialmente para embarcaciones pequeñas y medianas.

 

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Acelera la erosión

El empuje frío 13, que afectó desde el fin de semana hasta mediados (antes del actual) ya dejó evidencias claras de erosión en el Caribe costarricense, como resultado del oleaje generado por este fenómeno, que se mantuvo activo de forma constante durante varios días.

De la misma forma, el actual también amenaza con retirar significativamente la arena de varias playas, afectando directamente a la infraestructura cercana al mar. 

Si bien es normal que las playas pierdan y recuperen arena como parte de su dinámica natural, la erosión ocurre cuando el aumento del nivel del mar o las corrientes marinas retiran la arena de forma desproporcionada.

“Los oleajes severos producen un retiro casi inmediato de la arena y luego inicia un proceso de recuperación, pero cuando se regresa a la playa lo que se observa es que ya no está en la misma posición que antes”, explicó Barrantes.

Según el comunicado de prensa de la UNA, este tipo de eventos de oleaje extremo pueden llegar a provocar cambios definitivos en la línea de costa. Un ejemplo de ello se dio en 2020, cuando, de acuerdo con Barrantes, ya hoy se puede ver como las playas se recuperaron, pero cambiaron su lugar.

Barrantes advirtió que el cambio climático incrementa estos riesgos debido a múltiples factores, entre ellos el aumento del nivel del mar, que combinado con la erosión acelera la pérdida de playa y reduce su extensión.

“El peligro es que, con el cambio climático, se presenten oleajes capaces de sacar el sedimento fuera del sistema, lo que llamamos la célula sedimentaria. Cuando ese material es transportado a un sitio del que ya no puede retornar, se pierde arena de forma permanente y las playas quedan más cortas y mucho más vulnerables”, señaló el investigador.

El experto también recalcó que no se recomienda recurrir a soluciones improvisadas como diques, muros o espigones para proteger la costa, ya que este tipo de intervenciones suele ser contraproducente: altera la forma natural de la playa, acelera la erosión en zonas vecinas y puede terminar cubriéndola de rocas.

Caribe y Pacífico Norte bajo condiciones adversas

Por otro lado, este fin de semana, en el mar Caribe se prevén alturas promedio de olas entre 2,1 y 3,1 metros, con picos que podrían alcanzar hasta 4,2 metros, condiciones que incrementan el riesgo de corrientes de resaca, especialmente en el Caribe Sur, donde la probabilidad será muy alta.

Mientras tanto, en el Pacífico Norte, el empuje frío y los fuertes vientos, generarán un mar picado y oleaje elevado con alturas promedio entre 1,8 y 3,6 metros. El comunicado de la UCR, indica que esta zona de atención abarca desde la región de la Cruz hasta Punta Guiones y se extiende a mar abierto

A partir del domingo 8 de febrero, los modelos indican que el oleaje comenzará a disminuir de manera paulatina, retornando durante la semana a condiciones más típicas de la época, con alturas cercanas a 1,0 y 1,5 metros.

Llamado a la precaución

Las autoridades y especialistas hacen un llamado a extremar las medidas de seguridad, tanto para quienes realizan actividades recreativas en el mar como para la navegación. Las condiciones asociadas a este empuje frío representan un riesgo significativo para la navegación, sobre todo para embarcaciones pequeñas y medianas.

Además, se recuerda a los bañistas mantenerse atentos a las corrientes de resaca, evitar ingresar al mar en condiciones adversas y considerar otros riesgos presentes en zonas costeras.

Finalmente, se insiste en dar seguimiento a los pronósticos oficiales y a la información emitida por las autoridades competentes, ya que las condiciones pueden variar conforme evolucionen los sistemas atmosféricos.

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