Invertir en adaptación climática no arruina las finanzas públicas, según nuevo estudio
La investigación analizó 172 países durante 25 años y encontró que adaptarse al cambio climático no genera crisis fiscales.
Mario Fernández Calderón
mario.fernandez@observador.cr
Un nuevo estudio publicado en el European Journal of Political Economy analizó si las políticas de adaptación al cambio climático ponen en riesgo la estabilidad fiscal de los países y determinó que no afectan negativamente las finanzas públicas.
Los autores analizaron datos de 172 países entre 1995 y 2020, combinando indicadores de vulnerabilidad climática, preparación ante eventos extremos, calidad institucional y deuda pública.
Sus hallazgos apuntan en una dirección clara: no existe un conflicto inherente entre adaptarse al clima y mantener finanzas públicas sanas. Los mismos factores que hacen a un país fiscalmente estable son los que lo hacen más resistente al cambio climático.
De hecho, dentro del documento señalaron que los países con niveles más altos de calidad institucional son capaces de tener una mejor respuesta y preparación ante riesgos climáticos y al mismo tiempo una menor probabilidad de crisis fiscales.
Además, los investigadores indicaron que los esfuerzos internacionales para enfrentar el cambio climático se deben orientar al mantenimiento constante de los pagos de intereses en países con menos recursos.
De acuerdo con los hallazgos del estudio, la forma más efectiva de reducir la probabilidad de crisis fiscales y de tener una mayor preparación para riesgos climáticos es mejorar las condiciones de vivienda para las personas.
El estudio también identifica dónde está el verdadero riesgo fiscal y por qué los países tropicales, los más vulnerables al cambio climático, son también los que más necesitan que la comunidad internacional entienda esta distinción.

Los países tropicales son los más expuestos a desastres climáticos y los que menos capacidad fiscal tienen para enfrentarlos. (Foto de Ricardo Makyn / AFP)
Una vivienda más digna es más resistente al cambio climático
El estudio identificó cuatro indicadores clave dentro de la vivienda de las personas que impactan tanto la estabilidad fiscal como la resiliencia climática: la calidad del comercio e infraestructura de transporte, la proporción de carreteras pavimentadas, la concentración urbana y la ratio de dependencia por edad.
Mejorar estos indicadores no solo reduce la vulnerabilidad ante el cambio climático, sino que también disminuye la probabilidad de enfrentar una crisis fiscal.
En este sentido, los autores señalaron que el monitoreo cercano de los riesgos de inundaciones y períodos cálidos prolongados es parte esencial de esta estrategia. Aunque estos factores de exposición no pueden ser controlados directamente por los países, sí pueden anticiparse y gestionarse con mejores sistemas de preparación y respuesta.
Los trópicos cargan con más riesgo
El estudio identifica que muchos países no avanzados se ubican en zonas tropicales, donde las temperaturas en aumento y los desastres climáticos representan una amenaza mayor que en las economías desarrolladas.
A eso se suma que estos países tienen menos espacio fiscal para responder. Sin embargo, el estudio muestra que mejorar la calidad institucional, como el control de la corrupción, el estado de derecho y la calidad regulatoria, reduce al mismo tiempo el riesgo fiscal y aumenta la preparación ante el cambio climático.
Mientras tanto, los países que aún tienen capacidades fiscales limitadas y no poseen estos sistemas institucionales, suelen tener mercados emergentes y economías con menos recursos. Por ello, se dificultan más los esfuerzos para adaptarse al cambio climático y se encuentran más vulnerables frente a eventos causados por el mismo.




