El Observador
Cambio Climáticodomingo, 22 de febrero de 2026

Estudio señala que cambio climático amenaza la calidad y producción mundial de café: ¿Qué pasa en Costa Rica?

Nuevo análisis revela que el calentamiento global añadió hasta 70 días extra de calor extremo en los principales países cafetaleros

Mario Fernández Calderón

Mario Fernández Calderón

mario.fernandez@observador.cr
Tiempo de lectura: 6 minutos
Imagen cortesíad de Icafe y Fundación Cruza.

La producción mundial de café enfrenta un riesgo creciente debido al aumento de temperaturas provocado por el cambio climático. Así lo señala un reciente informe de la organización Climate Central, en el que se indica que el calentamiento global ha añadido hasta 70 días extra de calor extremo en los principales países productores de café.

El análisis determinó que entre 2021 y 2025 el calentamiento impulsado por la contaminación por carbono añadió, en promedio, 47 días adicionales por año con temperaturas superiores a los 30 °C en los 25 países productores que concentran el 97% de la oferta global.

Ese umbral térmico es considerado dañino para el desarrollo de las plantas, especialmente para la variedad arábica, que representa entre el 60% y el 70% del suministro mundial.

Los cinco principales países productores, Brasil, Vietnam, Colombia, Indonesia y Etiopía representan el 75% del café que se consume en el mundo, registraron 57 días adicionales por año de calor perjudicial atribuible al cambio climático.

En el caso de Costa Rica, el cambio climático añadió 24 días con temperaturas superiores a los 30 °C. Actualmente, el país se ubica en el puesto 16 a nivel de exportaciones, aportando el 0,7% del café mundial, de acuerdo con la base de datos del estudio. Sin embargo, ocupa el puesto 20 entre los países más afectados.

El estudio advierte que el incremento de días con calor extremo reduce el rendimiento de las cosechas, afecta la calidad del grano y aumenta la vulnerabilidad a enfermedades y plagas.

Los grandes productores bajo presión

Brasil, el mayor productor global, experimentó 70 días extra anuales por encima del umbral crítico. En Minas Gerais, su principal región cafetalera, se contabilizaron 67 días adicionales en promedio. Según el análisis, sin la influencia del calentamiento global estas jornadas extremas no habrían ocurrido.

Vietnam, el segundo productor mundial, registró un incremento de 59 días por encima de los umbrales señalados por los autores, lo que incrementa la presión sobre los productores de la región.

Contexto regional

En Centroamérica, aunque Honduras es el único país dentro de los 10 mayores exportadores a nivel global según el informe, el café representa un sector económico clave para varias naciones de la región, que también se verían afectadas.

El Salvador y Nicaragua son los países donde se registraron más días de calor extremo atribuido al cambio climático, con 99 y 77 días respectivamente. Además, entre los 11 países más afectados aparecen cuatro centroamericanos. Aparte de estas dos naciones, también figuran Honduras y Guatemala, en los puestos 10 y 11.

El subgerente agronómico e industrial del Instituto del Café (Icafé), Miguel Barquero, explicó que en el trópico lo que más afecta es la variabilidad climática, ya que los cambios de temperatura podrían generar estrés en la planta.

“Todo depende del período en el que ocurran los eventos. En el trópico observamos más la variación climática. En 2015 hubo más días calientes durante varias semanas, pero en 2017 se volvió un poco más a la normalidad”, comentó.

Calidad en riesgo

El café es particularmente sensible a variaciones en temperatura y precipitación. Cambios en los patrones de lluvia, sequías prolongadas y noches más cálidas afectan la maduración uniforme del fruto, lo que incide directamente en el sabor y la calidad.

Cuando las temperaturas superan los 30 °C, las plantas sufren estrés térmico y disminuye la floración, se reduce el tamaño del grano y se altera su perfil sensorial. Además, el aumento del calor favorece la propagación de plagas como la roya del café y el barrenador del grano, que comprometen tanto el volumen como la calidad de las cosechas.

A nivel regional, Barquero recordó que a inicios de la década del 2010 la roya afectó fuertemente a las plantaciones costarricenses, debido a cambios en la temperatura que modificaron el comportamiento de la plaga, en un momento en que no se contaba con el conocimiento técnico actual.

La combinación de estos factores amenaza con reducir la disponibilidad de café de alta calidad en el mercado internacional.

En el caso del arábica, incluso temperaturas entre 25 °C y 30 °C ya son consideradas subóptimas, por lo que el impacto real podría ser mayor al estimado.

Los autores destacaron que este tipo de café se cultiva en zonas de gran altitud, donde las temperaturas suelen ser menores que el promedio considerado en el estudio.

Impacto en pequeños productores

El riesgo productivo tiene implicaciones económicas directas para millones de agricultores. Según el comunicado de prensa, cerca del 80% de los caficultores del mundo son pequeños productores que dependen de este cultivo como principal fuente de ingreso.

Sin embargo, el financiamiento climático destinado a su adaptación es limitado. En 2021, apenas recibieron una fracción mínima de los recursos necesarios para enfrentar los impactos del calentamiento global.

El estudio advierte que, sin medidas de adaptación, la superficie apta para el cultivo podría reducirse hasta en un 50% hacia 2050, lo que obligaría a desplazar la producción hacia mayores altitudes o nuevas regiones.

Esto podría generar escasez del producto, incrementar los precios y, además, aumentar el riesgo de deforestación en nuevas zonas aptas para el cultivo.

Medidas de contingencia

Barquero señaló que saben que el cambio climático es un fenómeno que los agricultores no pueden controlar, por lo que deben recurrir a herramientas que mitiguen los efectos de la variabilidad y el calentamiento global.

“Lo que tratamos de hacer es implementar un manejo agronómico que mitigue ese efecto y que la planta pueda tener el mayor grado de confort”, explicó.

El ICAFE recomienda monitorear constantemente el clima, renovar plantaciones, brindar sombra para reducir la exposición a la radiación solar y aplicar programas de nutrición que fortalezcan la resiliencia de las plantas.

“A veces existe la percepción de que todo cambia en el clima y que en el país no se hace nada, pero sí se trabaja a nivel de cultivo. En 2010 el 80% de las variedades eran susceptibles a la roya, hoy alrededor del 40% son resistentes a esta plaga”, detalló.

Presión sobre precios y oferta

El análisis concluye que el cambio climático ya está alterando las condiciones básicas necesarias para producir café de calidad, con efectos que podrían trasladarse progresivamente a la oferta global y al precio final que pagan los consumidores.

Barquero enfatizó que el papel de la ciencia será determinante. El mejoramiento genético permitirá desarrollar plantas más adaptadas al nuevo contexto climático, sin sacrificar calidad ni elevar significativamente los costos.

“Lo que tenemos que hacer es que la planta logre adaptarse a estas nuevas realidades climáticas. Además, debe generar producto en cantidad y calidad que asegure el prestigio del café costarricense”, concluyó.

Más allá de una bebida cotidiana, el café se perfila como uno de los cultivos agrícolas más expuestos al aumento de temperaturas. La estabilidad de su producción dependerá, cada vez más, de la capacidad de adaptación frente a un clima que continúa calentándose.

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