El Observador
Cambio Climáticomiércoles, 4 de febrero de 2026

Casi la mitad de la población mundial vivirá con calor extremo para 2050, según estudio de Oxford

Guatemala, Honduras y Nicaragua se ubican entre las 20 naciones más vulnerables al aumento de temperaturas extremas proyectado para mediados de siglo

Mario Fernández Calderón

Mario Fernández Calderón

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Tiempo de lectura: 6 minutos
Personas caminan por una intersección en Midtown Manhattan, Nueva York, el 24 de junio de 2025. Una ola de calor potencialmente mortal azotó el tercio este de Estados Unidos el 23 de junio, afectando a casi 160 millones de personas. Se espera que esta semana las temperaturas alcancen los 39 grados Celsius (102 grados Fahrenheit) en el área metropolitana de Nueva York. Se pronostican temperaturas peligrosamente altas hasta mediados de semana en Washington, Baltimore, Filadelfia, Nueva York y Boston. (Foto de ANGELA WEISS / AFP)

Investigadores de la Universidad de Oxford determinaron, mediante modelos climáticos, que la población expuesta a ambientes de calor extremo se duplicará para el año 2050 si se cumplen los pronósticos de aumento de temperatura.

El estudio comparó los datos de la población asentada en zonas de alto calor en 2010 con proyecciones de cara a mediados de siglo. Los científicos desarrollaron tres modelos distintos y advierten que un incremento de 2 °C sobre los niveles preindustriales es un escenario cada vez más probable.

“Nuestros hallazgos deberían ser una llamada de atención. Superar el umbral de 1,5 °C tendrá un impacto sin precedentes en ámbitos como la educación, la salud, la migración y la agricultura”, señaló la doctora Radhika Khosla, líder del programa Oxford Martin Future of Cooling.

Para el análisis, se utilizaron métricas basadas en la necesidad de calefacción o refrigeración en los edificios para resistir los umbrales de temperatura de forma segura.

Dentro de los 20 países que se verán más afectados por esta situación destacan Guatemala, Honduras y Nicaragua. El resto de las naciones se ubican en Asia y África, principalmente en la franja ecuatorial.

Los autores subrayan que, conforme se supere el límite de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París, los impactos serán inmediatos. Bajo estas condiciones, se estima que el 41% de la población mundial vivirá bajo temperaturas extremas.

El calor que se duplica

Según el informe, los datos de 2010 indican que 1.500 millones de personas vivían bajo temperaturas extremas de calor. Para mediados de siglo, se estima que esa cifra subirá a 3.790 millones debido al cambio climático.

De acuerdo con la investigación, la tasa de calentamiento no es lineal en los escenarios planteados. Esto tiene implicaciones urgentes en términos de adaptación y necesidades globales: cuanto más rápido se superen los umbrales de 1,5 °C y 2,0 °C sobre los niveles preindustriales, más pronto se manifestarán los efectos.

El estudio utiliza como métricas los grados-días de calefacción (HDD, por sus siglas en inglés) y los grados-días de enfriamiento (CDD, por sus siglas en inglés). Estos indicadores reflejan la demanda de refrigeración y calefacción, permitiendo cuantificar cuánto se desvían las temperaturas medias diarias en un periodo determinado.

Contar con este tipo de datos es fundamental para anticiparse a los problemas que surgirán bajo estas condiciones. Además, permiten desarrollar soluciones que mitiguen de forma adecuada los efectos del calentamiento global.

“Al aplicar estos indicadores de manera transversal entre disciplinas, los distintos actores pueden anticiparse mejor a los cambios inducidos por el clima en los patrones de temperatura, fortaleciendo sistemas más resilientes”, señala el informe.

Los más golpeados por el calor

Los investigadores señalaron que las poblaciones que más sufrirán estos cambios son aquellas ubicadas en regiones tropicales y subtropicales. Los puntos críticos se concentran principalmente en África, América del Sur, Centroamérica y el sudeste asiático.

De acuerdo con el estudio, los mayores incrementos en CDD por área se encuentran en la República Centroafricana, Nigeria, Sudán del Sur, Laos y Brasil. En Centroamérica, los países más afectados serían Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Por otro lado, naciones como Canadá, Finlandia o Suecia experimentarán una disminución importante en sus temperaturas, lo que reducirá considerablemente las necesidades de calefacción por habitante en el futuro.

En estos casos, los HDD son relevantes para analizar las implicaciones del frío en los países nórdicos, donde la pobreza energética es un problema importante. Paralelamente, los CDD permiten entender el impacto del calor extremo en áreas de bajos ingresos, donde el acceso a sistemas de refrigeración es limitado y la población es vulnerable al estrés hídrico.

“A medida que estos aumentos en los CDD continúen, se espera que ejerzan una presión adicional sobre el desarrollo socioeconómico de estos países, profundizando desafíos existentes y limitando su crecimiento y resiliencia”, indicaron los investigadores.

Este informe ofrece una perspectiva que va más allá de las necesidades energéticas. Las estadísticas brindan una base para analizar las desigualdades regionales, la vulnerabilidad y la capacidad de respuesta frente a las crisis causadas por el cambio climático.

La factura invisible del cambio climático

Esta situación plantea otro problema, ya que provocará un disparo en el consumo de sistemas de calefacción y refrigeración a nivel global, ajustándose a la necesidad de cada región. Como consecuencia, las emisiones generadas por el uso de estos equipos aumentarán considerablemente.

“El desarrollo sostenible con emisiones netas cero sigue siendo el único camino establecido para revertir esta tendencia hacia días cada vez más calurosos. Es imprescindible que los responsables políticos retomen la iniciativa en esa dirección”, indicó la doctora Radhika Khosla.

Debido a esto, los investigadores consideran que las métricas del estudio permitirán proyectar consumos y cargas energéticas futuras. Esto facilitará la planificación de los cambios en la demanda a largo plazo, tanto a nivel regional como nacional.

De acuerdo con el informe, la descarbonización de estos sistemas es crucial, ya que representan dos de los principales usos de la energía a nivel mundial. Actualmente, el 45% de las emisiones de los edificios surge del calentamiento; paralelamente, se proyecta que para 2050 el uso de energía para enfriamiento de espacios se triplicará.

Bajo este panorama, vigilar la sostenibilidad y desarrollar estrategias de política energética es vital para comprender el cambio climático. Los planes de mitigación se vuelven más urgentes con el paso del tiempo, ya que los problemas no atendidos crean ciclos que agravan la situación ambiental y dificultan su resolución.

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