El Observador
Retina Económicajueves, 7 de mayo de 2026

45.000 mujeres perdieron su empleo en el último año en Costa Rica

La tasa de ocupación y de participación femenina cayeron más que el promedio nacional, según la Encuesta Continua de Empleo del INEC

Mario Fernández Calderón

Mario Fernández Calderón

mario.fernandez@observador.cr
Tiempo de lectura: 6 minutos

La caída en los indicadores de participación y ocupación laboral del primer trimestre de 2026 no golpeó de igual manera a hombres y mujeres. Los datos de la Encuesta Continua de Empleo (ECE), del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), muestran un deterioro más marcado entre las mujeres, con reducciones más pronunciadas que el promedio nacional.

Según el INEC, la cantidad de mujeres fuera de la fuerza de trabajo aumentó en 79.000 respecto al primer trimestre de 2025. Este comportamiento coincide con una caída en la participación laboral femenina durante el mismo período.

En ese contexto, la tasa de ocupación femenina retrocedió de 40,8% en 2025 a 38,2% en 2026, lo que equivale a 45.000 mujeres menos con empleo entre un período y otro.

El 30,5% de las personas fuera de la fuerza de trabajo y no disponibles para trabajar señaló las obligaciones familiares como principal motivo, por encima de limitaciones de edad, razones de salud o motivos personales. Aunque el dato no está desagregado por sexo, se trata de la categoría con mayor peso dentro de un grupo en el que las mujeres son amplia mayoría.

La encuesta también muestra que la mayor caída dentro del empleo asalariado se registró entre las mujeres, con 43.000 menos en esa categoría respecto al mismo trimestre del año anterior.

Una brecha que persiste

Los datos del primer trimestre de 2026 evidencian una desigualdad que va más allá de la variación interanual. La tasa de participación laboral de los hombres se ubicó en 66,6%, mientras que la de las mujeres alcanzó 41,6%, una diferencia de 25 puntos porcentuales que se amplió respecto al año anterior.

De los 2,16 millones de personas ocupadas en el país, 1,34 millones son hombres y 819.000 son mujeres. En el empleo independiente, la disparidad es aún mayor: el 70,1% de quienes trabajan por cuenta propia o como empleadores son hombres, frente a un 29,9% de mujeres.

Por otro lado, el subempleo también refleja esa diferencia. El 4,6% de las mujeres ocupadas se encuentra en esa condición, exactamente el doble del porcentaje registrado entre los hombres, de 2,4%.

Este indicador no presentó cambios significativos respecto al año anterior, lo que sugiere que la brecha se mantuvo.

Las asalariadas, las más afectadas dentro del empleo formal

El empleo asalariado femenino registró la caída más significativa, con 43.000 mujeres menos que en el primer trimestre de 2025.

Del total de personas asalariadas en el país, 949.000 son hombres y 647.000 son mujeres, una proporción que se deterioró durante el último año.

Los tres sectores que concentran la mayor parte del empleo femenino son enseñanza y salud, con 175.000 trabajadoras; comercio y reparación, con 131.000; y actividades de hogares como empleadores, con 103.000.

A diferencia de lo que ocurre con los hombres, cuya distribución sectorial es más diversa, el empleo femenino permanece concentrado en actividades con condiciones muy distintas entre sí: desde educación y salud, que tienden a ofrecer empleo formal, hasta el trabajo doméstico, históricamente asociado con mayores niveles de informalidad y menor cobertura de protección social.

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