Un paciente de VIH en remisión gracias a un excepcional golpe de suerte
El hombre se suma a los de una decena de personas curadas o consideradas así por la ciencia de su infección por VIH causante del sida.

(París). Un paciente noruego con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) está en remisión. Esto luego de beneficiarse de un trasplante de médula ósea de su propio hermano para curar un cáncer en la sangre.
El caso del “paciente de Oslo” se describe en un estudio publicado el lunes en la revista Nature Microbiology.
El hombre se suma a los de una decena de personas curadas o consideradas así por la ciencia de su infección por VIH causante del sida.
Su característica común es haber recibido un trasplante, generalmente de médula ósea, destinado a tratar cánceres de la sangre. Son males particularmente agresivos y sin esperanza de curación, salvo por un trasplante de células madre.
Dicho procedimiento es riesgoso, pero lo es menos si el donante es portador de una mutación llamada CCR5. Esta es capaz de hacer que el sistema inmunitario pueda eliminar el VIH.
Curación por partida doble: VIH y cáncer
Si además de padecer cáncer, el receptor está infectado por este virus, tiene la esperanza de curarse por partida doble.
Es lo que sucedió con el paciente de Oslo, seropositivo desde 2006, quien fue diagnosticado con un cáncer en la sangre en 2017. Sin un transplante de médula era casi seguro que fallecería.
Los médicos primero buscaron un donante portador de la mutación CCR5. Como no encontraron ninguno, finalmente recurrieron al hermano mayor del paciente, con la idea de que así tendrían más probabilidades de ser compatibles.
Descubrieron que el hermano donante era portador de la famosa mutación CCR5. En esta región del mundo solo uno de cada 100 la posee.
Según las propias palabras del paciente “fue como ganar dos veces la lotería”, dijo a la AFP el doctor Anders Eivind Myhre, miembro del equipo y autor principal del estudio en Nature Microbiology.
Dos años después de la operación, el paciente dejó de tomar sus medicamentos antirretrovirales, que mantienen bajo control la infección por VIH y ya no se encontraba rastro del virus en su cuerpo.
Myhre asegura que a día de hoy, el paciente, de 63 años, está “en plena forma”.
Este tipo de caso sigue siendo excepcional, en vista del especial riesgo de un transplante de médula ósea. Además no constituye un modelo de tratamiento para la mayoría de los millones de pacientes afectados por el VIH.




