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Cienciasábado, 9 de mayo de 2026

Luces, memorandos y cartas al FBI: siete décadas de archivos oficiales sobre fenómenos no identificados

Los archivos muestran una larga línea documental que atraviesa la Guerra Fría, las misiones lunares, investigaciones de inteligencia y reportes modernos recopilados por el FBI y el Departamento de Defensa.

Redacción El Observador

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Mucho antes de que el término UAP se instalara en el vocabulario oficial del Pentágono, el gobierno de Estados Unidos ya acumulaba memorandos, reportes militares, cartas ciudadanas y transcripciones técnicas relacionadas con fenómenos que no lograban ser identificados de inmediato.

Los archivos hoy disponibles muestran una larga línea documental que atraviesa la Guerra Fría, las misiones lunares Apollo, investigaciones de inteligencia y reportes modernos recopilados por el FBI y el Departamento de Defensa.

El material no demuestra la existencia de tecnología extraterrestre ni concluye que los fenómenos observados tengan origen no humano.

Pero sí revela otra cosa: durante más de siete décadas, distintas agencias estadounidenses consideraron suficientemente relevantes ciertos incidentes como para registrarlos, analizarlos y conservarlos oficialmente.

La más reciente etapa de esa historia comenzó esta semana, cuando la administración del presidente Donald Trump anunció una nueva liberación de archivos relacionados con fenómenos anómalos no identificados.

Foto real del lugar con una superposición gráfica elaborada por el laboratorio del FBI, basada en los testimonios de testigos presenciales de septiembre de 2023. La imagen representa un objeto metálico color bronce, aparentemente con forma elipsoidal, que según los reportes se materializó a partir de una luz brillante en el cielo. Los testigos estimaron que el objeto medía entre 130 y 195 pies de longitud antes de desaparecer de forma instantánea. (war.gov/ufo)

El inicio: “Flying Discs” y la Guerra Fría

Uno de los primeros bloques documentales conocidos aparece en 1948.

Ese año, la Fuerza Aérea de Estados Unidos comenzó a circular memorandos internos relacionados con “Flying Discs” y el llamado “Project SIGN”.

Los documentos, hoy desclasificados, muestran intercambios entre el Air Materiel Command, oficinas de inteligencia militar y distintas bases aéreas.

El objetivo era claro: recopilar información sistemática sobre avistamientos reportados dentro y fuera de Estados Unidos.

Las instrucciones incluían recolectar:

  • ubicación exacta,
  • fecha,
  • hora,
  • condiciones meteorológicas,
  • velocidad,
  • maniobrabilidad,
  • altitud,
  • sonidos,
  • fotografías,
  • y comportamiento de los objetos observados.

En algunos memorandos se describen objetos luminosos vistos en California, Ohio y otras regiones estadounidenses.

Otros documentos reflejan discusiones sobre posibles capacidades de interceptación y seguimiento.

El contexto era determinante.

En plena Guerra Fría, Washington intentaba establecer si esos reportes podían corresponder a tecnología soviética, errores de percepción, fenómenos atmosféricos o desarrollos aeronáuticos desconocidos.

Project SIGN terminó convirtiéndose en uno de los primeros programas oficiales estadounidenses dedicados al estudio de objetos voladores no identificados.

El FBI y las cartas de ciudadanos estadounidenses

El fenómeno no permaneció limitado a instalaciones militares.

Archivos del FBI muestran que ciudadanos estadounidenses enviaban cartas directamente al gobierno federal relatando observaciones, preocupaciones y teorías relacionadas con “Flying Saucers”.

Uno de esos documentos, fechado el 31 de agosto de 1966 y dirigido al entonces director del FBI, J. Edgar Hoover, fue enviado por una mujer identificada como Florence C. Dow, residente de New Hampshire.

En la carta, la mujer se presenta como miembro de NICAP, una de las organizaciones civiles más conocidas dedicadas al estudio de ovnis en Estados Unidos y manifiesta interés en “U.F.O. (Flying Saucers)”.

La comunicación refleja también el clima político de la época.

La remitente expresa sospechas sobre posibles vínculos comunistas detrás de publicaciones relacionadas con ovnis y pide orientación al FBI para aclarar sus inquietudes.

“Habiendo recibido y leído mi primera edición, siento que no es exactamente lo que parece en la superficie”, escribió.

El documento no constituye evidencia sobre fenómenos aéreos, pero sí muestra hasta qué punto el tema había penetrado la cultura política y social estadounidense durante los años de la Guerra Fría.

La Nasa y el FBI

Dos décadas después, los fenómenos no identificados aparecerían registrados en otro tipo de documentos oficiales: las transcripciones y “crew debriefings” de NASA.

Las misiones Apollo dejaron múltiples referencias a luces, flashes, partículas y objetos observados durante vuelos hacia la Luna.

Apollo 17 también dejó registros sobre otro fenómeno recurrente en el espacio: los llamados “light flashes”.

Durante el “Technical Crew Debriefing” del 4 de enero de 1973, Harrison Schmitt explicó que observaban destellos luminosos de forma casi continua cuando permanecían adaptados a la oscuridad.

La documentación oficial continuó décadas después de Apollo.

Un reporte del FBI de septiembre de 2023 describe el testimonio de personas que observaron una luz blanca brillante estacionaria mientras se dirigían hacia un sitio de prueba LiDAR.

Según el documento:

  • la luz permaneció fija,
  • luego se desplazó lateralmente,
  • y desapareció tras unos diez segundos.

Uno de los testigos estimó que el objeto estaba entre 10 y 20 millas de distancia.

Otro sugirió que podía tratarse de un meteoro.

El FBI no estableció una conclusión definitiva.

Posteriormente, la oficina AARO del Pentágono consolidó formalmente muchos de estos reportes bajo la categoría UAP.

En su informe del año fiscal 2024, AARO indicó que la mayoría de casos corresponden a luces no identificadas, objetos esféricos y fenómenos que continúan bajo análisis.

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Lo que muestran realmente los archivos

Los documentos desclasificados muestran que el gobierno estadounidense registró durante décadas fenómenos que en distintos momentos no pudieron ser identificados inmediatamente.

Pero los propios archivos también reflejan algo más importante: en la mayoría de casos, científicos, astronautas, militares e investigadores buscaron primero explicaciones relacionadas con:

  • basura espacial,
  • fragmentos de cohetes,
  • partículas,
  • efectos ópticos,
  • fenómenos atmosféricos,
  • o limitaciones instrumentales.

Ninguna de las agencias involucradas ha presentado evidencia concluyente que confirme origen extraterrestre detrás de los incidentes documentados.

Lo que sí existe es un archivo histórico extraordinariamente amplio que muestra cómo Estados Unidos decidió preservar, estudiar y revisar este tipo de fenómenos durante generaciones.

Y ahora, con nuevas desclasificaciones impulsadas desde Washington, ese archivo vuelve a quedar abierto al escrutinio público.

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