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Desde la columnadomingo, 15 de diciembre de 2024

EDITORIAL| Renta global e impuesto mínimo global: dos iniciativas que requieren de un profundo análisis

Habría primero que recordar que Costa Rica no está aislada del resto del mundo y que por el contrario, sus conexiones comerciales y políticas con otras naciones en general y con algunas en particular son trascendentales para el crecimiento económico, sin el cuál no se genera riqueza  mediante la cual, se pueden generar empleo e […]

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Habría primero que recordar que Costa Rica no está aislada del resto del mundo y que por el contrario, sus conexiones comerciales y políticas con otras naciones en general y con algunas en particular son trascendentales para el crecimiento económico, sin el cuál no se genera riqueza  mediante la cual, se pueden generar empleo e ingresos para sufragar los servicios y obras que consumimos y que son brindados y proveídas por el Estado.

Sin comercio no hay crecimiento, sin crecimiento no hay riqueza sin riqueza no hay ni trabajo ni impuestos que cobrar.

Por eso es tan importante que de previo a imponer nuevos impuestos a empresas que han venido a invertir aquí, atraídos no solo por las condiciones económicas y políticas sino también por los incentivos fiscales, analicemos la posición al respecto de nuestros competidores y nuestro socios comerciales.

En campaña el actual presidente electo de los Estados Unidos,  Donald Trump, manifestó claramente su oposición a esta iniciativa y ahora se prepara para reducir los tipos impositivos corporativos a 15%.

Deberíamos apresurarnos a instaurar nosotros un impuesto mínimo global, que recaería en algunas empresas que se encuentran hoy en zona franca generando empleo, impuestos de la seguridad social y encadenamientos con la economía local?. La adopción de tal iniciativa debe necesariamente estudiarse con cuidado y adoptarse solo sí se demuestra que no afectará para nuestro modelo de atracción de inversión y después de entender que harán otros países.

De aprobarse una iniciativa de renta global que ya está en corriente legislativa y que consiste en integrar en una sola base imponible todos los ingresos de las personas físicas, representaría  un verdadero cambio de modelo del sistema de imposición directa. Se estaría pasando de un modelo cedular (se tributa por tipo de renta por separado) a uno en que, con independencia del tipo de rentas que se generen, se suman todas para ubicar el ingreso en la escala de una tarifa progresiva, lo que resulta más justo que el modelo que tenemos actualmente pues refleja mejor la verdadera capacidad económica de las personas y hace tributar a los individuos, razón última de cualquier forma de gobierno y responsables directos por su financiamiento. Sin embargo, se incluyen el gravamen de rentas y ganancias de capital generadas en el exterior por parte de residentes en Costa Rica, lo cual es un paso decidido hacia la renta mundial, cambio de tal magnitud, que requiere igualmente un análisis costo beneficio al igual que el que debemos realizar para la iniciativa de gravar las empresas multinacionales.

Estos dos proyectos, plantean cambios tan profundos, que solo conociendo el verdadero impacto que tendrían en la atracción de inversión y en el ahorro, podríamos apoyarles.

Seguimos sin embargo, echando de menos un verdadero compromiso por modernizar las funciones del estado y  una ruta económica clara que no comience siempre por subir impuestos.

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