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Desde la columnadomingo, 18 de mayo de 2025

La urgencia de modernizar las jornadas laborales en Costa Rica

El proceso legislativo debe centrarse en perfeccionar el texto, no en bloquearlo indefinidamente

Editorial El Observador

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En las últimas semanas, la discusión sobre el proyecto de ley denominado Jornadas 4-3 ha ocupado un lugar central en la agenda legislativa y mediática del país.

El proyecto de jornadas 4-3 propone una reforma al Código de Trabajo para permitir la implementación de jornadas laborales excepcionales y flexibles en sectores específicos de la economía nacional.

La iniciativa, identificada como expediente 24.290, establece que empresas cuya naturaleza requiera operaciones continuas o en horarios extendidos -como la manufactura, procesos industriales ininterrumpidos y servicios que atienden mercados en otros husos horarios- puedan ofrecer a sus trabajadores la opción de laborar cuatro días a la semana con jornadas de hasta 12 horas diarias, seguidos de tres días consecutivos de descanso. Para el caso de jornadas nocturnas, la modalidad permite trabajar tres días de hasta 12 horas cada uno, con cuatro días libres consecutivos.

El proyecto enfatiza que la adopción de estas jornadas sería voluntaria para los trabajadores y aplicaría únicamente en actividades que, por su naturaleza, justifiquen la necesidad de horarios extendidos. Además, prohíbe la realización de horas extraordinarias una vez completadas las 12 horas diarias permitidas.

La Asamblea Legislativa enfrenta hoy el reto de decidir si aplica o no un método abreviado de discusión, conocido como vía rápida, para limpiar el texto de las aproximadamente 500 mociones que se han presentado al proyecto y así poder someterlo a votación.

Para aprobar esta vía rápida se requieren 38 votos, una cifra que, según recientes publicaciones de El Observador, parece lejana debido a la oposición mayoritaria de los diputados del Partido Liberación Nacional (PLN) a facilitar este procedimiento. Esta negativa amenaza con prolongar innecesariamente el debate y retrasar la toma de decisiones sobre un tema que afecta directamente la calidad de vida de miles de trabajadores y la competitividad de nuestras empresas.

La resistencia del PLN resulta aún más llamativa si se considera que, en campaña electoral, el candidato liberacionista José María Figueres manifestó públicamente su apoyo al proyecto de flexibilización de las jornadas laborales, reconociendo su potencial para adecuar el país a las exigencias del siglo XXI.

Las cámaras empresariales de Costa Rica, entre ellas la Cámara de Comercio, la Cámara de Industrias y la Cámara Costarricense de la Construcción, han hecho reiterados llamados a los diputados para que aprueben el proyecto Jornadas 4-3.

Sus argumentos son contundentes: la reforma permitiría mejorar la productividad y la competitividad empresarial, facilitaría una mejor conciliación entre la vida laboral y personal de los trabajadores, y contribuiría a la modernización del mercado laboral nacional. En un contexto donde la atracción de inversión extranjera y la retención de talento son fundamentales, negar la posibilidad de adoptar esquemas laborales más flexibles es condenar a Costa Rica al rezago.

La experiencia internacional demuestra que la flexibilidad laboral, bien regulada, puede ser una herramienta poderosa para dinamizar la economía y elevar la satisfacción de los trabajadores. Países que han implementado modelos similares han reportado incrementos en la eficiencia, reducción del ausentismo y una mayor capacidad de adaptación ante los cambios tecnológicos y sociales. Costa Rica no puede quedarse atrás en esta tendencia global.

Es fundamental, sin embargo, que la discusión parlamentaria garantice las salvaguardas necesarias para evitar abusos y proteger los derechos de los trabajadores. El proceso legislativo debe centrarse en perfeccionar el texto, no en bloquearlo indefinidamente. Por ello, la vía rápida no debe interpretarse como una renuncia al debate democrático, sino como una herramienta para evitar el estancamiento y avanzar hacia una decisión informada y responsable.

La ciudadanía espera de sus representantes una actitud proactiva y visionaria. El país no puede permitirse que intereses partidarios o cálculos electorales frenen una reforma que cuenta con el respaldo de los principales sectores productivos y que responde a las aspiraciones de una sociedad que demanda mayor equilibrio entre trabajo y vida personal.

Costa Rica tiene ante sí la oportunidad de dar un salto cualitativo en materia laboral. La aprobación del proyecto Jornadas 4-3, mediante un proceso ágil y transparente, enviaría una señal clara de que el país está dispuesto a adaptarse a los nuevos tiempos, priorizando tanto la competitividad como el bienestar de sus ciudadanos.

¡Es momento de actuar con responsabilidad y visión de futuro!

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