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ELOdomingo, 26 de abril de 2026

Estafas por WhatsApp: el código que nunca debe compartir y que deja a muchos sin acceso a sus cuentas

El método más efectivo y silencioso es también el más subestimado: pedir un código de verificación.

Redacción El Observador

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Tiempo de lectura: 6 minutos

Las estafas digitales ya no son un riesgo lejano: están ocurriendo todos los días, en el celular de cualquier persona. Y hoy, el principal campo de acción de los ciberdelincuentes es una aplicación cotidiana, masiva y aparentemente segura: WhatsApp.

A través de mensajes simples -muchas veces disfrazados de ayuda, urgencia o confianza- los delincuentes están logrando algo alarmante: tomar control de cuentas personales en cuestión de minutos.

El método más efectivo y silencioso es también el más subestimado: pedir un código de verificación.

El error que abre la puerta a la estafa

El patrón se repite. Un mensaje llega con tono familiar:

“Te envié un código por error”, “¿me lo podés reenviar?” o incluso alguien cercano que “cambió de número” y necesita ayuda urgente.

Ese código, que parece inofensivo, es en realidad la llave de acceso a la cuenta. Una vez compartido, el atacante puede tomar control total: leer conversaciones, escribir a contactos y solicitar dinero, replicando la estafa en cadena.

Este tipo de engaño se ha vuelto uno de los más utilizados por su efectividad: no depende de tecnología compleja, sino de una reacción humana rápida.

Un fenómeno masivo y en crecimiento

Las cifras confirman la magnitud del problema. Solo en 2025, Meta Platforms eliminó más de 159 millones de anuncios fraudulentos y desactivó millones de cuentas vinculadas a redes de estafa en sus plataformas.

En el caso de WhatsApp, se eliminaron 6,8 millones de cuentas asociadas a estos esquemas, además de otras 150.000 vinculadas a centros criminales organizados.

No se trata de casos aislados. Es un sistema que opera a escala.

Ingeniería social: el arma invisible

Los expertos lo tienen claro: estas estafas funcionan porque no atacan el sistema, atacan a la persona.

Apelan a emociones básicas:

  • urgencia
  • miedo
  • confianza
  • familiaridad

“Hoy vemos esquemas cada vez más sofisticados… el usuario ya no enfrenta un mensaje aislado, sino una experiencia diseñada para manipular su reacción”, advierte Joey Milgram, de Soluciones Seguras.

Ya no es solo un mensaje.
Puede ser una llamada, un audio o una conversación completa diseñada para parecer real.

Cómo operan las estafas más comunes

Entre las modalidades más frecuentes destacan:

  • Solicitud de códigos de verificación
  • Suplantación de identidad (familiares, jefes, instituciones)
  • Secuestro de cuentas (ghost pairing)
  • Ofertas falsas de trabajo o premios

Todas tienen un punto en común:
buscan que la víctima actúe rápido y sin verificar.

Cómo protegerse (y evitar ser la próxima víctima)

La prevención sigue siendo la herramienta más poderosa:

  • Nunca comparta su código de verificación
  • Verifique identidades mediante llamadas directas
  • Desconfíe de mensajes urgentes o inesperados
  • Evite hacer clic en enlaces sospechosos
  • Active la verificación en dos pasos
  • Revise dispositivos vinculados a su cuenta

Y una regla clave: WhatsApp nunca solicita códigos ni datos personales por mensaje

Un riesgo cotidiano que empieza con un clic

Las estafas evolucionan al ritmo del comportamiento digital. Ya no requieren grandes habilidades técnicas, sino entender cómo reaccionan las personas.

Por eso, el mayor riesgo no está en la tecnología…
sino en la confianza mal colocada.

Hoy, un simple código puede ser la diferencia entre mantener el control de su cuenta o perderlo todo en segundos.

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