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Cienciaviernes, 10 de abril de 2026

En Vivo | Artemis regresa a la Tierra tras el viaje lunar de 10 días: siga la transmisión oficial de la NASA

Tras completar su sobrevuelo lunar, batiendo el récord de distancia desde la Tierra, la tripulación de Artemis II regresa a casa, con un amerizaje previsto en el Pacífico, frente a la costa de California

Redacción El Observador

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This handout picture released by NASA on April 7, 2026, shows the Orion spacecraft (L) and the Moon backlit by the Sun during a solar eclipse on April 6, 2026. After completing their lunar flyby -- breaking the record for distance from Earth -- the Artemis II crew is bound for home, with splashdown due in the Pacific off the coast of California late April 10. (Photo by Handout / NASA / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / NASA" - HANDOUT - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS

La misión Artemis II con sus cuatro astronautas regresa este viernes a la tierra. Así termina su viaje de 10 días desde el despegue: el momento cumbre fue a inicios de semana cuando logró cruzar toda la órbita de la luna y sobrevolar por su lado oculto.

La travesía significa el regreso de una misión tripulada al satélite natural tras más de 50 años y un paso para que los humanos vuelvan a pisar terreno lunar.

A principios de esta semana, los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen, viajaron más lejos de la Tierra que cualquier otro ser humano.

Esta fotografía distribuida el 8 de abril de 2026 por la NASA muestra a los miembros de la tripulación de Artemis II, la especialista de misión Christina Koch (izquierda), el especialista de misión Jeremy Hansen (arriba), el comandante Reid Wiseman (derecha) y el piloto Victor Glover (abajo), abrazándose dentro de la nave espacial Orion el 7 de abril de 2026. Los astronautas de Artemis II se dirigían a la Tierra el 8 de abril después de volar alrededor de la Luna, el primer viaje de este tipo realizado por humanos en más de medio siglo. (Foto de Handout / NASA / AFP)

Escudo vital 

En su regreso, la nave se enfrenta aún a un gran desafío y momentos de cuidado: “atravesar la atmósfera como una bola de fuego” será una gran experiencia, señalaba el piloto Victor Glover a principios de esta semana, y confesó que desde su selección para la tripulación en 2023 siente aprensión ante ese momento.

El escudo térmico es vital: la nave espacial Orion alcanzará velocidades máximas cercanas a 35 veces la velocidad del sonido y se enfrentará a temperaturas abrasadoras que alcanzarán picos de alrededor de 2.760 grados Celsius, la mitad de la temperatura de la superficie del sol.

Esta fase siempre es delicada para los astronautas que regresan de la Estación Espacial Internacional. Pero en esta ocasión las inquietudes se ven reforzadas por el hecho de que se trata del primer vuelo tripulado de Orión y de que en 2022 se detectó un problema durante una prueba sin tripulantes.

De regreso a la Tierra, el escudo térmico que protege la nave se había alterado “de una manera inesperada”, según un informe técnico.

A pesar de esta anomalía, la agencia espacial estadounidense decidió continuar con el mismo escudo, revisando la trayectoria para escoger un ángulo de entrada en la atmósfera más directo y así limitar el rebote que había contribuido a deteriorar el escudo térmico.

Una decisión que sigue atormentando a los máximos responsables de la NASA.

“No voy a dejar de pensar en ello hasta que estén en el agua”, reconoció recientemente el jefe de la NASA, Jared Isaacman, en una entrevista.

“Es imposible decir que no queda ningún miedo irracional”, admitió el jueves su mano derecha, pero aseguró que racionalmente no tiene ningún temor al respecto.

Insistiendo en las múltiples pruebas, simulaciones y modelizaciones realizadas, los responsables de la NASA aseguran confiar en los cálculos de sus ingenieros y contar con un margen de seguridad suficiente.

Aunque la NASA admite que el crucial escudo sigue presentando fallos determinó que, de haber habido astronautas a bordo durante la misión Artemis I, estos habrían sobrevivido.

Paracaídas clave

Jared Daum, ingeniero aeroespacial del Centro Espacial Johnson de la NASA, muestra el sistema de paracaídas de la nave espacial Orion el 9 de abril de 2026 en el Centro Espacial Johnson en Houston, Texas.  (Foto de RONALDO SCHEMIDT / AFP)

Ahora, cuando la nave Orion retorne a la Tierra, la resistencia atmosférica hará que su velocidad de reingreso descienda, pero no lo suficiente para el último tramo, antes de amerizar. Allí es cuando un paracaídas sale al rescate.

Desde el Centro Espacial Johnson, en Houston, Jared Daum, jefe de Sistema de Paracaídas de Orion, explica a la AFP cómo será la llegada de esta nave, en el décimo y último día de la misión Artemis II, que llevó a cuatro astronautas a orbitar la Luna.

Pregunta: ¿Cómo ocurre el reingreso de la nave y qué papel cumple el paracaídas?

Respuesta: La nave utiliza la resistencia de su escudo térmico para desacelerar desde las velocidades de reingreso -de 32.000 a 40.000 km por hora- hasta aproximadamente 560 km por hora, a 7.300 metros de altura. Pero eso es todo lo que puede hacer debido a la masa del vehículo. En ese punto, necesitamos algo más: los paracaídas.

El sistema de paracaídas es uno de los más importantes de la nave espacial. Reduce la velocidad del vehículo desde aproximadamente 560 km por hora hasta aproximadamente 27 km por hora, lo que permite un amerizaje suave en el océano Pacífico.

Esta imagen distribuida por la NASA muestra a buzos de la Armada de los EE. UU. preparándose para desplegarse desde la plataforma del USS John P. Murtha para recuperar a los tripulantes de Artemis II y la nave espacial Orion de la NASA en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, California, el 10 de abril de 2026. (Foto de Bill INGALLS / NASA / AFP)

P: Usted explicó que el sistema puede controlarse con el software de vuelo o de forma manual desde la nave. ¿Cómo opera?

R: El sistema incluye cuatro tipos de paracaídas, con un total de once, comenzando con el de la cubierta. Este, fabricado completamente en Kevlar y con un diámetro aproximado de dos metros, retira la cubierta para liberar el resto del equipo. Luego hay dos paracaídas de frenado, de unos siete metros de diámetro cada uno, que estabilizan y desaceleran la nave desde los 560 km/h hasta unos 240 km/h. En ese momento usamos un cortador pirotécnico para liberar las cintas del paracaídas de frenado y luego desplegar tres paracaídas piloto, cuya única función es desplegar los tres paracaídas principales.

Los paracaídas más grandes, como los de frenado y los principales, son de un nailon más ligero y generan la resistencia [aerodinámica].

Y no queremos que estos grandes paracaídas principales actúen como una vela o un ancla marina. Después del amerizaje, unas grandes cortadoras pirotécnicas [adheridas al sistema] cortan las cintas de los paracaídas, que se desinflarán instantáneamente, lo que libera la tensión.

P: ¿Hay plan B?

R: La redundancia es clave en los vuelos espaciales. No es como si pudieras conducir tu auto, pinchar una rueda, parar, arreglarla y seguir. Con estos paracaídas solo tienes una oportunidad y debe funcionar.

Por eso, cada uno de los cuatro tipos de paracaídas cuenta con redundancia [si uno falla, otros del mismo tipo compensan, ndlr] y los astronautas aún podrán aterrizar a salvo.

Sin los paracaídas, la tripulación no tendría una forma segura de regresar.

OBSERVE MÁS: Lo que la misión Artemis II nos ha enseñado sobre futuros viajes tripulados a la Luna


Objetivo 2028

Todos contendrán la respiración durante los 13 minutos -seis de ellos sin comunicación- que separan la entrada en la atmósfera de la nave, que alcanzará los 38.000 km/h, y su amerizaje en el Pacífico, después de haber sido frenada por una serie de robustos paracaídas.

Las familias de los astronautas estarán presentes en el centro espacial de la NASA en Houston.

Al ser ante todo una misión de prueba, Artemis II permitirá a la NASA probar sus sistemas para la misión de regreso a la superficie de la Luna, con el fin de establecer allí una base y preparar futuras misiones hacia Marte.

La NASA ambiciona un primer alunizaje en 2028, es decir, antes del final del mandato de Donald Trump y de la fecha fijada por sus rivales chinos para caminar sobre la Luna en 2030.

Pero los expertos esperan nuevos retrasos, ya que los alunizadores siguen en desarrollo por parte de las empresas de los multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos.

Mientras tanto, esta primera misión tripulada de un programa que ha costado decenas de miles de millones de dólares y ha sufrido numerosos contratiempos y retrasos, busca reavivar la pasión espacial de los estadounidenses.

El comandante Reid Weisman dijo que la tripulación esperaba poder “aunque solo fuera por un momento, lograr que el mundo se detuviera y recordara que este es un planeta hermoso en un lugar muy especial de nuestro universo”.

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