El sistema eléctrico y la demanda de todos los costarricenses usuarios del servicio.
Costa Rica debe incentivar mediante un mercado competitivo mayor inversión en generación nacional y transmisión eléctrica en Centroamérica
Berlioth Herrera
berlioth.herrera@observador.cr
Escasez o racionamiento, llámesele como quiera, haciendo un poco de memoria y acordándonos de las historias de escasez en Costa Rica, nos podemos remontar al siglo pasado, década de los 80´s, cuando los estancos eran los locales del Consejo Nacional de Producción, administrados por el Estado, que surtían los abarrotes a la población, y, según se cuenta este control estatal desató una crisis alimentaria que provocó filas eternas para adquirir alimentos básicos. Pero más reciente, está el caso de las líneas celulares. Cuando el ICE tenía el monopolio, había que esperar por meses, una vez solicitada la línea, ¿Quién no recuerda ese calvario?
¿Por qué ya no hay escasez o racionamiento de estos bienes y servicios? ya pasó mucha agua bajo el puente para saber, que efectivamente el libre mercado lo solucionó con eficiencia y competencia que garantiza los menores precios, no seamos tan tacaños como para no reconocerlo. Si bien es cierto, existían dudas de que ese era el camino correcto, todos deberíamos ser conscientes de la efectividad de la solución.
Que gran sorpresa nos ha dado el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) a todos los costarricenses y extranjeros con el anuncio de escasez o racionamientos de electricidad, los fantasmas del siglo pasado nos invaden, la respuesta de porqué se presenta esta situación es sencilla, el mundo cambió hace aproximadamente 30 años y nosotros nos mantenemos con nuestro “estanco” que se encarga de satisfacer la demanda eléctrica del país, insumo básico para el crecimiento de cualquier economía.
Un modelo no actualizado que solo se aplica en Centro América por parte de Costa Rica y Honduras, donde una única empresa decide qué se hace y qué no, y si fallan pagan todos los consumidores. Efectivamente son los dos únicos países que hablan de racionamientos a estas alturas del siglo, no es de extrañar, se depende de la voluntad e inclusive de los intereses de los que trabajan en una única empresa que trasladan sus costos, sea eficientes o no, a los que pagamos el recibo eléctrico, posición muy conveniente porque difícilmente el ser humano de la actualidad va a renunciar a tener “luz” en su casa o negocio.
Específicamente hablando del área de generación eléctrica, que es nuestro problema en la actualidad, los modelos competitivos que aplican los demás países apuestan primero por tener un ente que es únicamente juez de cómo se asignan los nuevos proyectos de generación, buscando el mínimo costo y cumpliendo especificaciones técnicas que son estándar mundial para este tipo de construcciones. Participan empresas públicas y privadas mediante licitaciones internacionales, con reglas igualitarias para todos, y esto ha logrado matar el fantasma de la escasez.
La solución que encontró el gobierno y la administración del ICE, fue alquilar a dos empresas de plantas térmicas, una solución muy cara que solo aplican países con desarrollo del siglo pasado, que no es el caso de nuestro país, excepto en la industria eléctrica.
Ahora bien, el efecto del Niño fue advertido con anticipación, no permitamos que nos pongan los temas climáticos como excusa, el resto de los países centroamericanos que tienen un mercado competitivo lo sobrellevaron, inclusive exportaron energía para los países con déficit como Honduras y Costa Rica.
La solución estaba en casa, cuánto potencial tenemos en energía fotovoltaica que pudo haber ahorrado muchos megavatios que se consumieron de los embalses, o cuánto aporte pudieron dar las plantas privadas que no tenían contrato porque el ICE no les quería firmar, bajo el argumento de que esa energía no se necesita en invierno, lo que a todas luces es cuestionable, porque perfectamente se pueden colocar esos excedentes en el Mercado Eléctrico Centroamericano, pero como el ICE tiene monopolizada esa actividad, funciona como en los años 80´s.
Los argumentos del porqué mantener el modelo eléctrico en la Costa Rica actual era principalmente que la energía eléctrica es un bien básico y no se puede dejar a la libre competencia, sin embargo la energía eléctrica es el único bien básico que en pleno 2024 tiene riesgo de racionamiento, y se da el caso de que se construyen las plantas de generación a cualquier costo porque la demanda está obligada a pagar, una empresa tiene más autoridad que un Ministerio o un Ente Regulador y cualquier iniciativa de inversión privada puede ser bloqueada porque esa empresa manda, aún cuando esa energía sea más económica.
Tremendo combo han aplicado nuestros vecinos salvadoreños para competir por atracción de inversión extranjera, estabilidad en el suministro eléctrico teniendo el precio más bajo de la región y suficientes excedentes para alimentar parte de la demanda centroamericana, la aprobación de la eliminación del impuesto de renta a la inversión extranjera, medidas contundentes en temas de seguridad, la alianza con Google para potenciar la modernización digital del estado que impactará temas de educación, salud, plataformas de trámites estatales; mientras en nuestro país anunciamos con bombos y platillos racionamientos eléctricos.
Medidas simples hubiesen permitido evitar el caos de la noticia de racionamientos:
- Planificación y contratación de nuevos proyectos de generación por parte del ente rector al mínimo costo, no a cualquier costo.
- Permitir la participación en el MER de cualquier empresa que sea agente de mercado, esto permitirá que las inversiones puedan optimizarse con la demanda agregada centroamericana.
- Necesitamos un mercado spot de energía y potencia que mande señales claras para la planificación de las inversiones, la caja negra existente no permite darnos cuenta de que el costo marginal de Costa Rica superó los $450/MWh en los veranos de estos dos últimos años, cuando el resto de los países centroamericanos excepto Honduras rondan los $180/MWh.
En lugar de estar pensando en racionamientos y tener que sacar la mano por la ventana y medir si va a llover o va a hacer sol, deberíamos estar empujando para incentivar mediante un mercado competitivo mayor inversión en generación nacional y transmisión eléctrica en Centroamérica que permita satisfacer la demanda nacional y regional.




