EDITORIAL| Es urgente conocer y adaptarse a la Inteligencia Artificial (AI)
Hay empresarios temen que la competencia les gane la partida reduciendo costos o mejorando servicio con esta tecnología.
Desde la Columna
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En mayo anterior, la empresa Open AI ( AI es Inteligencia Artificial) hizo un anuncio, relativo a una nueva versión de su aplicación ChatGPT para realizar consultas por la vía de inteligencia artificial, esta vez se llama ChatGPT 4o.
Esta nueva versión incluye una aplicación para computadoras de escritorio, e interfases de audio y video. El modelo puede ver, oír, generar imágenes y hablar, en 50 idiomas. Y todo esto en la versión gratis, la versión pagada lo que tiene es mayor capacidad límite.
Esta inteligencia artificial es el producto, de cualquier tipo, qué más rápido alcanzó los 100 millones de usuarios, en un período de tiempo, mucho más rápido que la misma internet. Existen muchos otros productos similares, algunos mucho más especializados, muchos incluso hacen uso de ChatGPT a través de una conexión llamada API (“application programming interface”).
El interés desmedido de la gente parece ser más infundido por el miedo que por la curiosidad, miedo a que si la Inteligencia Artificial AI va a desplazarnos de nuestros puestos de trabajo. Hay empresarios temen que la competencia les gane la partida reduciendo costos o mejorando servicio con esta tecnología.
El sentido de urgencia parece ser muy real, y por eso se están haciendo proyectos piloto. Muy pocos están haciendo políticas corporativas (o institucionales) para el uso de la IA, que establezcan claramente cuando y como se debe utilizar, cuales herramientas son aceptables, como se gobierna el uso de las mismas, como se miden los resultados, etc.
En el video del anuncio hay numerosas demostraciones, y se ve como se le habla al software y responde en tiempo real, se ve cómo puede traducir en tiempo real.
En fin, si el chat lanzó a la IA a la fama hace 18 meses y puso la carrera al rojo vivo, la nueva manera de interactuar contiene mucha menos fricción, y lo dicen varias veces en su anuncio, pues han estado tratando de eliminar toda la fricción entre el sistema y el usuario, de manera que puedan utilizar la herramienta sin pensar en la herramienta, solo pensar en el resultado deseado. No sé sabe si lo habrán logrado, pero parece que están bien encaminados.
John Schulman (Cofundador de OpenAI) comenta en otro video como se van a ir alargando las tareas que la IA pueden hacer, y predice en 2 o 3 años vamos a tener AGI, eso es Inteligencia Artificial General. Si esto es cierto, entonces el sentido de urgencia es totalmente justificado.
Obviamente la tecnología es muy compleja, pero lo que están tratando, y aparentemente logrando, es replicar el comportamiento de un ser humano. El secreto del éxito parece ser más el entrenamiento que los algoritmos, o por lo menos igual de importantes.
Existen dos tipos de entrenamiento: el entrenamiento previo a a liberar el producto y el entrenamiento posterior. En el primer tipo de entrenamiento se busca que la aplicación sea la mejor posible. El segundo tipo de entrenamiento busca optimizar la probabilidad de agradar al usuario.
Si esta tecnología va a afectar a todas las áreas del quehacer humano, mal haríamos en no poner manos a la obra. Debemos invertir en capacitación, tanto en lo relativo a cómo entender y producir la tecnología, como en entenderla y utilizarla. Nótese siempre la necesidad de entender. Este entendimiento debe distribuirse los más ampliamente posible, no podemos ensanchar las brechas sociales a partir de la brecha digital. Desafortunadamente, sin conectividad va a ser muy difícil, sino imposible, que como país logremos aprovechar esta tecnología.
No hay duda de que para algunos que estén bien conectados y tuvieron una buena o excelente educación, si van a aprovecharla, y el interés general debería ser que esta no sea una brecha que produzca inequidad.




