EDITORIAL| Elecciones en Estados Unidos ¿Qué significan para la economía global y la seguridad?
El próximo 5 de noviembre son las elecciones en Estados Unidos
Desde la Columna
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El próximo 5 de noviembre son las elecciones en Estados Unidos, en juego está quién ocupará la presidencia, y qué partido tomará el control de cada una de las cámaras del Congreso: la Casa de Representantes y el Senado. A la fecha, lo que prevalece es una gran incertidumbre en cuanto a proyectar resultados en cualquiera de los tres casos, lo que en sí hace esta una elección diferente, pero además hay muchas otras razones.
Un presidente en ejercicio, que luego del mal desempeño en el primer debate presidencial, renuncia a sus aspiraciones, y emerge Kamala Harris, hasta entonces una vicepresidenta con un inesperado bajo perfil, como una candidata fuerte, vital y entusiasta que le ha dado un cambio de tono a la campaña de 180 grados y la tiene arriba en el voto nominal, no así en el Colegio Electoral que es el que en definitiva prevalece. Quien gane 270 votos del Colegio Electoral será el próximo presidente.
Independientemente de quien resulte electo, si llega con un débil control de ambas cámaras del congreso, se le limitará su accionar político y mandará una mala señal a la economía y a la comunidad internacional.
En la acera de los republicanos el candidato Donald Trump aspira a retornar a la Casa Blanca en un periodo no consecutivo otra novedad y lo hace con una condena penal en sus espaldas y varios procesos en curso, eso sí que difícilmente se resuelven antes de las elecciones.
Por su parte la Corte Suprema de Justicia ha sido protagonista, al resolver en el caso Trump contra los Estados Unidos el margen de aplicación de la inmunidad presidencial, la que según define opera cuando la presidencia actúa “en actos oficiales”, calificando algunos casos sometidos a la corte dentro de ese margen, pero dejando otros para el estudio de las cortes inferiores. Algo importante es que reafirma dos principios jurídicos férreos e incuestionables, la inmunidad no es absoluta y nadie, incluido el presidente, está por encima de la ley.
La Corte remite dos casos para un mayor estudio, la interacción de Trump con el vicepresidente Pence el 6 de enero del 2021, quien actuaba como presidente del Senado y debía certificar el resultado de las elecciones y debe definir si las comunicaciones del presidente fueron todas actos oficiales o estudiar si algunas tenían carácter privado, y por ello, están excluidas de la inmunidad. Tales procesos por el escaso tiempo igualmente serán difícilmente resueltos antes de las elecciones, lo que genera más incógnitas de resultar electo.
Quien resulta electo como presidente de los Estados Unidos tiene consecuencias relevantes para nuestro país por ser el mercado de destino más importante, proveer el mayor número de turistas, y clave en la inversión directa siempre, pero ahora con las oportunidades del nearshoring- friendshoring lo es aún más. La incógnita es que podría significar un triunfo de Trump, para Costa Rica y la región con su política de America First, la imposición de aranceles a las importaciones y su fuerte política migratoria.
Dos incertidumbres adicionales, pero no menos importantes son qué implicaciones podrá tener para la paz y la seguridad mundial la histórica relación de Trump con Putin en relación con la guerra en Ucrania, a lo que se suma su mala relación con la OTAN en el pasado, hoy crucial en la contención de Rusia, y por la otra parte, qué pasará con el cambio climático con un presidente, que ha asumido compromisos con la industria automotriz de energía fósil cuyo valor electoral tiene mucho peso por estar las “big three” o grandes productoras de vehículos asentadas en uno de los estados visagra, Michigan.




