El Observador
Mascotasmartes, 27 de enero de 2026

Costa Rica registra primeros casos autóctonos de leishmaniasis visceral en perros, confirma estudio

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que varios de los perros infectados no presentaban signos clínicos evidentes.

Tiempo de lectura: 6 minutos

Un artículo científico publicado en la revista internacional Frontiers in Veterinary Science confirmó por primera vez la presencia de casos autóctonos de leishmaniasis visceral canina en Costa Rica.

Se trata de una enfermedad infecciosa transmitida por insectos vectores que reviste importancia tanto para la salud animal y humana.

La investigación titulada Aparición de infección autóctona por Leishmania infantum en perros de Costa Rica se confirmó mediante diagnósticos multimodales.

Esto permitió revelar ocho casos confirmados en perros nacidos y criados en el país, principalmente en Guanacaste (Santa Cruz/Tamarindo) y un caso en Santa Ana, sin antecedentes de viaje al extranjero.

Primera evidencia científica sólida de transmisión local en perros

Los diagnósticos fueron confirmados mediante una combinación de evaluación clínica, análisis histopatológico y pruebas moleculares.

Esto constituye la primera evidencia científica sólida de transmisión local en perros. El parásito no es la cepa “americana” tradicional y más bien es genéticamente cercana a cepas de Europa (España, Italia) y África (Marruecos).

El hallazgo expone debilidades en la vigilancia sanitaria del país porque no hay protocolos rutinarios de tamizaje canino, el acceso es limitado a tratamientos.

Además, las vacunas son costosas y poco disponibles a nivel nacional y hay una falta de vigilancia sistemática del vector que transmite la enfermedad, enfatizan dos de los médicos nacionales Josué Campos y Paula Peña de la Escuela de Medicina y Cirugía Veterinaria San Francisco de Asís.

El estudio se realizó en conjunto por clínicas veterinarias privadas y por instituciones nacionales e internacionales:

  • Escuela de Medicina y Cirugía Veterinaria San Francisco de Asís, a través del Laboratorio de Patología Veterinaria (Lapavet-ESFA)
  • Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional (UNA)
  • Centro de Investigación de Enfermedades Tropicales de la Universidad de Costa Rica (UCR)
  • Universidades de Brasil y Alemania.

De parte del Laboratorio de Patología Lavapet-ESFA, los médicos veterinarios Josué Campos y Paula Peña contribuyeron de manera fundamental en: el análisis histopatológico de muestras.

También en la descripción de las lesiones macroscópicas y microscópicas así como el análisis etiopatogénico.

Su trabajo permitió fortalecer el abordaje multidisciplinario del estudio y consolidar evidencia científica de alta calidad.

Con ello se demostró el rol de la academia médica veterinaria costarricense en la vigilancia de enfermedades emergentes con impacto en salud pública, indicó Campos.

¿Qué es la leishmaniasis y cómo afecta a las personas?

La leishmaniasis visceral es causada por el parásito Leishmania infantum y se transmite por la picadura de flebótomos, conocidos como moscas de la arena.

En humanos esta enfermedad puede provocar fiebre prolongada, pérdida de peso, anemia y agrandamiento del bazo y del hígado. También en ausencia de diagnóstico y tratamiento oportunos puede llegar a ser grave.

En Costa Rica, los casos humanos asociados a esta especie han sido raros y esporádicos, y el estudio aclara que no existe una situación de alarma sanitaria para la población.

Sin embargo, el hallazgo en perros resalta la importancia de fortalecer la vigilancia, ya que estos animales pueden actuar como reservorios del parásito, incluso cuando no presentan síntomas.

Perros sin síntomas: un reto silencioso

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que varios de los perros infectados no presentaban signos clínicos evidentes.

Esto dificulta la detección temprana y subraya la necesidad de: vigilancia médico veterinaria activa, un diagnóstico oportuno en zonas donde circula el vector y medidas preventivas para reducir la exposición de animales y personas.

Las personas investigadoras enfatizan que el conocimiento científico y la detección temprana permiten anticiparse a los riesgos. Al tiempo que da la posibilidad de tomar decisiones informadas y proteger de manera integral la salud de las comunidades, los animales y los ecosistemas.

Notas Relacionadas