Video | Teatro Nacional: así elevaron el piso con poleas de 1897 para dos actividades especiales
Cada 4 a 5 minutos, los participantes se turnaban para empujar con fuerza y coordinación los llamados "tornillos sin fin".
Sergio Arce
sergio.arce@observador.cr
El histórico piso del Teatro Nacional volvió a moverse. Y no fue por maquinaria moderna ni por un truco oculto: fue a pura fuerza humana, entre risas, turnos y hasta invitados especiales empujando codo a codo.
La mañana de este lunes 4 de mayo dejó una escena poco común, casi íntima, en uno de los símbolos patrimoniales más importantes del país.
El piso del coloso josefino fue elevado hasta quedar a la altura del escenario, gracias a un sistema de poleas que permanece en su base desde su construcción en 1897.
El objetivo de esta labor: que el piso quedara listo para dos actividades especiales.
La primera es la entrega de los Premios Nacionales de Cultura, que tendrá lugar este martes 5 de abril.
La segunda es la cena de gala, el jueves 7, en honor a las dignatarios e invitados especiales que vendrán al Traspaso de Poderes del viernes 8.
La experiencia de subir el piso del Teatro Nacional
Lo que pudo haber sido un procedimiento técnico se convirtió en una experiencia colectiva.
Voluntarios de todo tipo -incluido el ministro de Cultura y Juventud, Jorge Rodríguez, y Jeffrey Umaña, esposo de la presidenta electa Laura Fernández- se sumaron para accionar la polea principal.
Cada 4 a 5 minutos, los participantes se turnaban para empujar con fuerza y coordinación los llamados “tornillos sin fin”. Esto permitió que el piso ascendiera centímetro a centímetro… un 1,20 metros.
No había distinción de roles: autoridades, colaboradores y hasta periodistas se mezclaron en una dinámica tan exigente como divertida.
El esfuerzo pasó factura. Rostros enrojecidos, camisas empapadas y respiraciones agitadas marcaron el ritmo de la jornada.
Pero nadie se quejó. Al contrario: entre bromas, ánimo colectivo y la satisfacción de ser parte de algo poco habitual, el cansancio se transformó en orgullo compartido.
¡Se logró!
Tras cerca de 40 minutos de trabajo continuo, llegó el momento esperado. El piso alcanzó la altura del escenario y el sistema de poleas -con 129 años de historia- volvió a demostrar su precisión y vigencia.
Más que un procedimiento técnico, lo vivido fue un ritual al que pocas personas tienen acceso y que supera estos tiempos de automatización.
La última vez que esta escena se repitió fue en la cena en honor al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, el 11 de noviembre de 2024, y posteriormente durante la celebración de los 129 años del Teatro Nacional, a finales de 2025.





