Traspaso de Poderes: quién brilló y quién no, según una asesora de imagen
La mandataria apostó por un conjunto en tono blanco marfil de líneas clásicas y sobrias, una elección que proyectó elegancia y mayor madurez estética, dijo la asesora de imagen.
Sergio Arce
sergio.arce@observador.cr
En una ceremonia como el Traspaso de Poderes, de este viernes 8 de mayo, la ropa nunca es solo ropa.
En un escenario donde la política se mezcla con el simbolismo institucional, la imagen personal se convierte en una herramienta de comunicación silenciosa: habla incluso antes que los discursos y puede consolidar -o debilitar- la percepción pública de quienes ocupan el centro de la escena.
Vanessa Torres, asesora en imagen, analizó los atuendos de invitadas internacionales, diputadas, la exprimera dama, Signe Zeikate, y la mandataria, Laura Fernández.
Y lo hizo a partir del código de vestimenta que emitió la Comisión del Traspaso de Poderes. Aquí la guía era llevar vestimenta formal, aunque también se permitió el business casual.

Laura Fernández

(Foto Marco Monge / El Observador)
La mandataria apostó por un conjunto en tono blanco marfil de líneas clásicas y sobrias, una elección que, según la asesora de imagen, proyectó elegancia y mayor madurez estética respecto a apariciones anteriores.
El escote en “V”, uno de los elementos más destacados del look, ayudó a estilizar la figura y aportó un balance entre formalidad y feminidad dentro de una ceremonia marcada por la etiqueta institucional.
Para Torres, aunque la propuesta general funcionó y evidenció una evolución en la imagen pública de Fernández, hubo detalles que pudieron elevar aún más el resultado final.
“Me hubiera gustado verla con broches que elevaran el look porque se ve muy plano”, señaló la experta. Ella consideró que la ausencia de elementos con mayor carácter visual le restó profundidad y sofisticación al conjunto. Aun así, destacó la coherencia cromática del atuendo y el acierto de combinar stilettos a juego con el vestuario.
La asesora también puso la lupa sobre aspectos más sutiles de la etiqueta protocolaria. Elogió el maquillaje sobrio.
Además, señaló como un detalle discutible el uso de reloj durante la ceremonia. Es un accesorio que, desde la óptica del protocolo y la etiqueta formal, suele evitarse en actos solemnes como el Traspaso de Poderes.
Igualmente la asesora Laura lamentó que la mandataria haya perdido el protocolo al llamar con la mano para que le dieran la biblia.
Signe Zeikate

(Foto Marco Monge / El Observador)
La exprimera dama se inclinó por un conjunto en tono marfil con ribetes negros que remite claramente a una estética clásica inspirada en la elegancia francesa, muy en la línea de los códigos visuales asociados a la alta costura atemporal.
El contraste entre el blanco suave y los detalles oscuros aporta estructura, sobriedad y presencia institucional, algo que funciona bien dentro de una ceremonia solemne como un Traspaso de Poderes.
Además, el corte recto y la textura del tejido le dan sofisticación sin caer en excesos ni estridencias.
El atuendo resulta apropiado para la ocasión porque comunica formalidad, discreción y autoridad visual, aunque con un aire más social y estilizado que estrictamente protocolario.
La silueta fluida y las mangas cortas suavizan el conjunto y lo vuelven menos rígido, mientras que los acabados negros ayudan a enmarcar la figura y darle definición.
El bolso negro de mano, compacto y elegante, acompaña correctamente el look al mantener coherencia cromática con los ribetes y accesorios, aunque visualmente añade un toque más urbano y contemporáneo que ceremonial.
En cuanto al peinado, el moño bajo pulido fue probablemente uno de los mayores aciertos del conjunto. Recoge el cabello con limpieza, deja protagonismo al rostro y refuerza la imagen de sobriedad institucional que requiere un acto de esta naturaleza.
Yara Jiménez, presidenta de la Asamblea Legislativa

(Foto AFP / El Observador)
La presidenta de la Asamblea Legislativa se decantó por un estilismo sobrio, estructurado y claramente alineado con la formalidad institucional que exige una ceremonia como el Traspaso de Poderes.
Las solapas marcadas, el corte estructurado y el cinturón integrado ayudaron a construir una silueta formal y ejecutiva sin perder feminidad.
El diseño tiene cierto volumen, pero no rompió con los códigos de sobriedad esperados para la ceremonia.
Donde sí aparecen puntos más debatibles es en el estilismo complementario. El peinado lució más cercano a un evento social o televisivo que a una actividad republicana de máxima solemnidad.
Las ondas marcadas y el volumen en la cola aportaron dramatismo visual, pero se pudieron percibir como menos institucionales frente a opciones más limpias o pulidas.
El maquillaje también tuvo una presencia más intensa de lo habitual para un acto protocolario diurno. Aún así, en conjunto, la imagen se mantiene dentro de los márgenes de la etiqueta y no puede considerarse fuera de protocolo.
María José Pinto González-Artigas, vicepresidenta de Ecuador

(Foto Marco Monge / El Observador)
La vicepresidenta de Ecuador, María José Pinto González-Artigas, optó por un vestido amplio en tono coral rosado que proyecta una imagen mucho más artística y social que estrictamente institucional.
La elección cromática aporta frescura, feminidad y presencia visual bajo la luz del acto diurno, mientras que el volumen de las mangas y la caída fluida de la tela construyen una silueta elegante y llamativa.
El gran collar dorado añade dramatismo y sofisticación, convirtiéndose en uno de los elementos protagonistas del estilismo.
Ahora bien, desde la óptica protocolaria, el look se mueve en una línea más flexible y menos tradicional para un Traspaso de Poderes.
Aunque no puede calificarse como inapropiado, sí rompe parcialmente con la sobriedad más clásica que suele esperarse de figuras de tan alto rango en ceremonias republicanas.
Los lentes oscuros durante el ingreso, el protagonismo de los accesorios y el carácter más relajado y etéreo del vestido acercan el conjunto a una estética de evento social o cultural.
Maricel Cohen de Mulino, primera dama de Panamá

(Foto Marco Mone / El Observador)
La primera dama de Panamá, Maricel Cohen de Mulino, lució un vestido en tono marfil claro de líneas clásicas y femeninas que encaja de forma muy natural con el protocolo de un Traspaso de Poderes.
El diseño cruzado, las mangas cortas estructuradas y el cinturón delicado ayudan a construir una imagen elegante, sobria y diplomática, sin caer en excesos ni protagonismos innecesarios.
La elección cromática también funciona especialmente bien para una ceremonia diurna y solemne, transmitiendo serenidad y sofisticación.
El estilismo se complementa con accesorios discretos y bien integrados, como el bolso estructurado en tono neutro, las perlas y el broche floral.
Esmeralda Britton, diputada

(Foto Marco Monge / El Observador)
La diputada oficialista Esmeralda Britton escogió un estilismo dominado por una paleta rosa pastel. El vestido de falda amplia y mangas tres cuartos mantiene una línea sobria y cómoda para el clima, mientras que el sombrero de ala ancha introduce un elemento de sofisticación poco habitual —pero no necesariamente incorrecto— dentro del contexto protocolario costarricense.
Ahora bien, el look sí se mueve en una línea más social y ceremonial que estrictamente política o institucional. El sombrero, aunque elegante y muy asociado a códigos clásicos de etiqueta internacional, roba bastante protagonismo visual y acerca el estilismo a una estética de evento social de día o incluso de boda formal.
En cuanto al bolso, desde una óptica estrictamente protocolaria y de etiqueta formal, lo ideal en una ceremonia como un Traspaso de Poderes habría sido llevar el bolso en la mano o bajo el brazo, especialmente tratándose de un accesorio estructurado y elegante.
Llevarlo guindado al hombro -particularmente con una correa larga visible cruzando el cuerpo- introduce una sensación más práctica y cotidiana que ceremonial.
Cindy Blanco, diputada

(Foto Marco Monge / El Observador)
La diputada Cindy Blanco escogió un vestido camisero en tono rosa vibrante que, según la analista de imagen, funcionó especialmente bien para una ceremonia diurna como el Traspaso de Poderes.
El diseño aporta estructura gracias al corte definido en la cintura y al cuello marcado, elementos que ayudan a estilizar la figura y proyectar una imagen elegante pero cercana. Además, el color fresco y luminoso transmite energía y presencia visual sin perder formalidad dentro del contexto del evento.
Otro de los detalles destacados del estilismo fue la manera de portar el bolso, sostenido bajo el brazo y no colgado al hombro, algo que aporta mayor distinción y una lectura más refinada desde la etiqueta protocolaria.
El cuello estructurado del vestido también elevó el conjunto al darle un aire más pulido e institucional.





