Sir David Attenborough cumple 100 años: este es un repaso de su visita a Costa Rica
La prensa internacional le dedica importantes reportajes a un hombre que ha marcado la relación entre la humanidad con el planeta.
Sergio Arce
sergio.arce@observador.cr
Sir David Attenborough, el naturalista más influyente de la televisión mundial, cumple 100 años este viernes.
Y la prensa internacional le dedica importantes reportajes a un hombre que ha marcado tanto la relación entre la humanidad con el planeta.
Costa Rica no es ajena a esta conexión: en mayo de 2021, Attenborough recorrió parte de la exuberante biodiversidad costarricense para la grabación del documental Life in Colour.
Se trata de una producción que maravilló al planeta al revelar cómo los animales utilizan el color para sobrevivir, seducir y comunicarse.
El especial, estrenado en abril de 2022 por la BBC y Netflix, convirtió a Costa Rica en uno de los escenarios centrales de una producción que combinó ciencia, tecnología y asombro visual.
Tucanes, colibríes, ranas de ojos rojos y guacamayas aparecieron como protagonistas de una narrativa que celebró la vida salvaje en uno de los países con mayor biodiversidad del planeta.
Sir David Attenborough: le enseñó al mundo a mirar la naturaleza
Durante más de siete décadas, el científico, escritor y narrador británico -quien recibió el título de caballero en 1985- transformó la televisión en una ventana hacia ecosistemas remotos, especies desconocidas y realidades ambientales urgentes.
Su voz -serena, profunda e inconfundible- acompañó generaciones enteras en documentales que redefinieron la divulgación científica.
Desde Planet Earth hasta Blue Planet, Attenborough no solo mostró animales; enseñó a comprender la fragilidad del equilibrio natural y la responsabilidad humana frente al cambio climático y la destrucción ambiental.
A sus 100 años, su legado va mucho más allá de la televisión: se convirtió en uno de los mayores educadores ambientales del mundo contemporáneo.
Costa Rica: un laboratorio natural para el planeta
Cuando Attenborough llegó a Costa Rica en 2021, no eligió el país por casualidad.
El territorio costarricense alberga cerca del 6% de la biodiversidad mundial pese a representar apenas una pequeña fracción de la superficie terrestre del planeta.
Parte de las grabaciones de Life in Colour se realizaron en la Estación Biológica La Selva, uno de los centros de investigación tropical más importantes del mundo.
Rodeado por selva húmeda y una explosión de vida silvestre, Attenborough exploró especies cuya supervivencia depende precisamente del color.
También estuvo en La Paz Waterfall Gardens, un santuario natural famoso por sus cataratas, bosques nubosos y abundancia de aves tropicales.
El documental mostró desde el plumaje iridiscente de los colibríes hasta el rojo intenso de las ranas arborícolas, colores que muchas veces el ojo humano apenas logra percibir.
Pero que en el reino animal funcionan como códigos secretos de defensa, cortejo o advertencia.

Foto cortesía de ©Gavin Thurston/Humble BeeFilms/SeaLight Pictures/BBC
Más que un documental: una lección sobre conservación
La presencia del divulgador británico recordó que la biodiversidad no es solo belleza escénica. Esto en tiempos marcados por incendios forestales, pérdida de especies y crisis climática.
Es supervivencia, equilibrio ecológico y futuro, apunta la prensa internacional.
La historia de David Attenborough es, en muchos sentidos, la historia de cómo el planeta cambió ante nuestros ojos durante el último siglo.
Él vio desaparecer hábitats, crecer ciudades y acelerarse el calentamiento global. Pero también dedicó su vida a despertar conciencia.
Y entre los lugares que eligió para mostrarle al mundo la magia de la naturaleza, estuvo Costa Rica.
Un pequeño país tropical que, a través de sus selvas, aves y colores imposibles, terminó formando parte del legado audiovisual de uno de los hombres más admirados de la ciencia y la televisión mundial.





