El “vaso medio lleno” de los nuevos aranceles anunciados por Trump: Cafta es un salvavidas para Costa Rica
La semana anterior, cientos de economías del mundo pasaron de respirar aliviadas por la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de anular los aranceles vigentes a quedar a la expectativa de nuevos gravámenes adelantados por el presidente Donald Trump. Aunque solo el decreto definitivo demarcará los alcances de los nuevos aranceles, la posición […]
Tomás Gómez
tomas.gomez@observador.cr
La semana anterior, cientos de economías del mundo pasaron de respirar aliviadas por la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de anular los aranceles vigentes a quedar a la expectativa de nuevos gravámenes adelantados por el presidente Donald Trump.
Aunque solo el decreto definitivo demarcará los alcances de los nuevos aranceles, la posición adelantada de un 10% universal da a países como Costa Rica una ventaja.
Ese nuevo porcentaje se sumaría a los impuestos ya existentes. Dado que el país tiene una tasa del 0% por la vigencia plena del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta), el valor esperado total sería del 10%. Esto en contraposición con otras naciones que mantienen tasas mayores.
Otro factor a tomar en cuenta para Costa Rica es que, en las últimas revisiones, los aranceles de Estados Unidos habían subido al 15%. Esto por la desventaja que tenía Washington respecto a la balanza comercial.
"En el caso de Costa Rica, al próximamente desmantelarse los aranceles invocados anteriormente por el acta recurrida ante la Corte, entonces ese 15% queda eliminado y ahora pasaríamos a un 10%, sobre base CAFTA", explica el experto en comercio internacional Andrei Calderón, presidente de Stratega.
"Eso lo que va a hacer es que va a emparejar nuevamente el terreno entre los diferentes países competidores comerciales porque todos tendríamos un nivel de 10%", sumó.
Dudas y certezas sobre los nuevos aranceles
La decisión clave de la Corte Suprema de Estados Unidos fue vetar la posibilidad de decretar aranceles tomando como base la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).
El voto declaró que “si el Congreso hubiera tenido la intención de conferir el poder distinto y extraordinario de imponer aranceles” mediante la IEEPA, “lo habría hecho expresamente, como lo ha hecho de manera consistente en otras leyes arancelarias”.
Con ello, Trump prometió dictar sus nuevos aranceles con otros sustentos legales.
Con ello quedan abiertas otras interrogantes sobre el escenario que se había configurado con los aranceles.
Por ejemplo, en noviembre se dictó una excepción para una gran cantidad de productos agrícolas. Ahora está por definirse si esos ajustes se mantendrán o si habrá variaciones.
"No sabemos si ese arancel va a cubrir todo el universo arancelario, si va a ser solamente sobre ciertas mercancías", adelanta Calderón.
"Lo que sí también podría pasar es que las exclusiones que ya se habían efectuado con anterioridad, por ejemplo sobre sectores agroexportadores nuestros, pueda ser que también queden desarticuladas. Esas excepciones respondieron al arancel que ahora se está desarticulando. Por ende, al ya no existir ese arancel, pues tampoco las exenciones tienen cabida", sostuvo.
Lo propio pasaría con aranceles específicos para productos como metales o incluso dispositivos médicos. También podrían darse anuncios para países en específico.
Ante ello, el experto insiste en que todos los extremos se conocerán una vez quede emitida la nueva orden.
Una jornada que redefine el comercio
En abril del año anterior, el presidente Trump anunció el llamado “Día de la Liberación”. En ese momento, se impuso una serie de aranceles de diversos porcentajes, según el desequilibrio comercial de los países.
El anuncio se basaba en un estudio sobre las desigualdades comerciales entre países.
Además de la balanza comercial, se advertía sobre otras medidas que podrían estar enturbiando los intercambios.
Para el caso costarricense, por ejemplo, se señalaban críticas a las importaciones de licores y restricciones a la papa. También problemas en licitaciones, normativa laxa en propiedad intelectual y trabas burocráticas para productos como la cebolla.
La imposición de los aranceles vino acompañada de negociaciones bilaterales para ir enmendando los escenarios.
Para el caso costarricense, pese a algunas rondas de negociación e interrupciones por el cierre del Gobierno federal, no hubo anuncios específicos. Eso sí, llegaron impulsos positivos como la eliminación de aranceles en productos agrícolas que no tenían competencia en la industria norteamericana.
Con el anuncio de este viernes, el Ministerio de Comercio Exterior (Comex) defendió las gestiones realizadas.
“El Gobierno de Costa Rica continuará monitoreando la evolución de esta situación, así como de cualquier otra medida o mecanismo que pueda tener algún impacto en las exportaciones nacionales a dicho mercado”, indicó Comex.
El ente agregó que notificará de inmediato a los exportadores y a la opinión pública sobre cualquier disposición estadounidense.





